domingo, 30 de marzo de 2014

PUNCTURE WOUNDS (2014)



Cung Le lleva desde 2009 intentando poner en pie esta película, pasando de titularse “A certain justice” a “Puncture Wounds”. En esencia es el “Acorralado” de Le, con un personaje supuestamente con secuelas de su paso por Irak que regresa a Estados Unidos con cierta tendencia psicópata que hará que se defienda a una prostituta cuando no debe, acabando con dos de los agresores y, claro, enfadando con el mafioso que les dirige, un Dolph Lundgren pasado de rosca pero que sin duda es lo mejor de toda la película. Pero, como siempre, vayamos por partes ya que aunque en general es una mala película, tiene algunas cosas que no están mal. El guión no es que sea malo, es que es tan sumamente típico que se adivina todo lo que va a ocurrir antes de que ocurra, muy de serie B de los ’80 con el tema de Vietnam y todos los sucedáneos de “Desaparecido en combate”, “Acorralado” y “Rambo” (y distingo entre “Acorralado” y “Rambo” al ser bastante diferentes entre sí aunque cuenten con el mismo protagonista) pero cambiando la tilt shift o miniatura en casi todos los planos, con el desenfoque selectivo de los bordes de la imagen, realzando lo que requiere que el espectador sea excesivamente consciente de dónde tiene que fijar la mirada. En ciertos planos, este efecto queda bien, un efecto muy de moda visto, por ejemplo, en los créditos de la serie británica “Sherlock”. Aquí se pasan un poco con él, así como con el montaje videoclipero de muchos planos de transición, con música guitarrera (que está bien, no me quejo de eso, jeje) y tono C.S.I para pasar a la cámara en mano con idea de darle un toque realista, sucio y dramático. Las peleas se ven bien, pero no son demasiado llamativas. Tanto su coreografía, obra de Cung Le, como la ejecución son correctas, pero ya está, y en algunos casos los especialistas no están a la altura, viéndose en una de las secuencias en las que varios individuos golpean a Cung Le, cómo uno de ellos finge de manera descarada los golpes, tirándolos al aire. Más allá de estas anécdotas y fallos, perdonables al fin y al cabo (aunque siendo duro, no deberían perdonarse en la época en la que estamos) no hay peleas espectaculares, e incluso los créditos del principio las estropean, ya que el prólogo usa imágenes del resto de la película, comenzando con una pelea de Le, la más larga de la película y donde podemos ver buenos movimientos con cuchillo. Y esa es otra, usar metraje de lo que veremos, incluyendo un personaje cuya muerte es adelantada nada más conocerle (personaje no demasiado importante, pero vamos, que es un spoiler en toda regla) en la introducción era una moda ochentera y no tuvo demasiado éxito. Sólo indica que han rellenado tras el primer montaje, para que con créditos llegue a los 96 minutos. Este fallo demuestra la carencia de un guión sólido, ni si quiera pensando en ofrecer un espectáculo de artes marciales de calidad. Peleas más largas y ciñéndose a un subgénero concreto, el de las artes marciales, y olvidarse del tono de “cine de autor” que intentan darle con ese dramatismo y la dirección que busca el plano bonito que acompañe a la “profundidad” del momento. Le intenta construir un personaje atormentado y le queda una especie de robot Terminator asesino, justo la única sorpresa de la película, la violencia con la que se desata el protagonista, matando sin remordimientos, supuestamente por lo que sufrió cuando estaba en el frente. Además, usa el tufillo patriotero más caricaturesco del cine, con un recuerdo a Michael Bay que incomoda, representado por las charlas de Le con su antiguo compañero, al que le falta una pierna, recuerdo de Irak. Vamos, elementos de libro para el capricho de Cung Le de su, como he dicho al principio, “Acorralado”, con el militar que sufrió un trauma en la guerra y no se adapta tras regresar, que se verá metido en líos con la mafia (en vez de con la policía) y sumido en un estallido de violencia. De primera no sonaría mal si no hubiese tantas películas similares, y encima, sin aportar nada nuevo en ningún sentido, ni dramático, ni marcial, ni si quiera en la acción, por muchos planos ralentizados que metan. Por último, con lo único que he disfrutado en la película de verdad ha sido Dolph Lundgren, inmenso como villano pasado de rosca, malhablado, violento, impulsivo, desagradable, con un look bastante diferente a lo visto en los últimos años y que incluso destaca peleando (a parte del uso de dobles) y que es sin duda lo mejor de todo el film. Vinnie Jones pasea por la película sin darle demasiada importancia. Cumple su papel de tío duro y violento, pero no impresiona ni físicamente, perdiendo parte de lo que llamaba la atención de sus personajes. Se agradece cierto cambio, pero es un secundario más, sin la importancia que se esperaría de un actor como él. El resto del reparto está lo justito que necesitan para sus papeles, con alguna historia secundaria que pretende dar mayor profundidad y protagonismo a personajes secundarios, como el del sargento de policía Mitchell, James C. Burns, pero que sinceramente, no nos importa demasiado y no hace avanzar la trama, sólo rellena metraje.
guerra a una más actual. Por ello no creo que el factor principal sea el guión, aunque si que “ayuda” a que la
película no sea demasiado buena ya que, no es que aburra, es que no dice demasiado. Incluso hay secuencias mal escritas y resueltas visualmente. Porque otro factor que impide que la película despegue es la dirección, con dos personas acreditadas, Giorgio Serafini, que tiene en su filmografía películas como “Game of Death” de Wesley Snipes o “Blood of Redemption” con Dolph Lundgren y Vinnie Jones, y James Coyne, actor, productor y guionista que debúta en labores de dirección además de encargarse del guión. Sus créditos como productor incluyen “Tekken” o “Man-Thing. La naturaleza del miedo”, con el personaje de Marvel, un falllido pero curioso film. No se qué director se habrá encargado de cada cosa de la película, pero el abuso del efecto
Resumiendo, una película que prometía pero que finalmente no ha cumplido las expectativas, una historia mil veces vista, con muy pocos momentos destacables pero que no llega a aburrir. Cung Le y Dolph Lundgren se alían produciendo y protagonizando una película que sólo le ha venido bien a Lundgren.


NOTA: 5’5

 
         

sábado, 8 de marzo de 2014

MANTERA (2012)

No conocía esta película hasta que vi que iban a lanzarla en España en DVD. Tras ver el trailer no me esperaba nada demasiado bueno, pero una vez vista, no solo me reafirmo, si no que a pesar de ser en su conjunto una mala película, tiene el suficiente espíritu (buscado o no) para convertirse en una bizarrada a defender. Pongo en antecedentes. "Mantera" se trata de una película malaya donde una multinacional dedicada a la investigación tecnológica oculta intenciones oscuras cuya última arma, el Proyecto Mantera, pretende usar de forma belicosa. Por ello, la doctora encargada del proyecto destruye el prototipo, guiada por un misterioso individuo. La unidad central de datos es enviada, junto a una moto por piezas, a Kuala Lumpur, a un jóven que desconoce el poder que cae en sus manos. Según una antigua profecía, sólo un alma pura podrá controlar a Mantera, mucho más que un robot. La lucha entre el Bien y el Mal pondrá al jóven malayo en una dificil situación. Mantera, integrado en la moto y al ADN de Azman (el prota), le convertirán en una mezcla entre Transformer y Iron Man y decidirá el destino del planeta. ¿Pinta bien, no? La idea, sencilla, bebe de diversas fuentes, a parte de las mencionadas, incluyendo algunas en forma de guiños (como a "Stargate") pero claro, para poner una historia como esta en imágenes, hace falta dinero, y por mucho que
hayan puesto, el presupuesto de una producción malaya no es demasiado comparado con los cánones de Hollywood. Por ello a nivel visual resulta muy amateur. Bien dirigida pero no lo suficiente, unido a unas interpretaciones que hacen que parezca que estamos viendo una película hecha por el vecino de al lado. Una especie de cortometraje de instituto, un trabajo de final de carrera o similar, alargado sin hacerse pesada pero sin llegar a decirnos nada. El guión mezcla las intrigas por el dominio del mundo de la forma más simple, sincera y comiquera, junto a momentos "dramáticos" y románticos donde curiosamente se desenvuelven mejor los directores (son dos, pero desconozco quien se ha encargado de cada parcela) con planos mejor compuestos. Las escenas de acción están rodadas de forma muy justita. Las coreografías, de un tal Mizaras) se pueden ver, ya que usan planos generales en las peleas en su mayor parte, mientras que en los tiroteos y persecuciones, cuando los cierran, demuestran una falta de talento, pero buenas referencias de las que beben. Se nota que quien se haya encargado de dirigir estas secuencias ha visto buen cine de acción, pero el editor no parece tener demasiada idea del ritmo en la acción (a parte de algún que otro salto de eje, que no veía desde hacía tiempo) En definitiva, a nivel técnico, muy de aficionado, aunque amante del cine.

Los efectos digitales son punto y a parte. Nos hemos malacostumbrado a los efectos digitales de última generación, a Hollywood y eso hace que las películas con menores presupuestos e industrias en ciertos paises no estén a la última. Los chromas son muy malos. Así de sencillo. La integración de animación en 3D con imagen real resulta casi ridícula, unas superposiciones nada realistas que la aportan una atmósfera de cómic bizarro que no se muy bien si pretende homenajear o parodiar el subgénero de superhéroes dandole además con el guión esa vuelta de tuerca que une, como he dicho, a los robots transformables de Hasbro con la armadura de Iron Man, uniendo a todo esto un toque Tokusatsu, es decir, las series de superhéroes del tipo Kamen Rider, Ultraman o Garo. Viendo esto, es evidente el espíritu que hay que tener para afrontar todo esto, pura diversión y risas (aunque sea por lo mala que es) Si, la ejecución de las coreografías es pésima, los efectos parece de un videojuego de hace unos años y cantan cosa mala, pero tenemos buenas peleas de robots con espadas. Se podrían mejorar, pero me recuerda a la película china "Kung Fu Cyborg Attraction" de Andrew Lau e insisto, el espíritu de cachondeo para afrontarle debe ser alto, ya que todo esto conforma una película muy divertida, que incluso te deja con ganas de más, una bizarrada que se agradece, un puro entretenimiento con los medios que se tienen. Lo curioso es que la edición española dura 80 minutos, mientras que parece que la edición malaya dura casi dos horas, y he visto que hay ediciones de 87 minutos en otros países, por lo que no se si el final abrupto es el mismo que en la original, o han quitado algo, cosa que me extrañaría. Por que ese final abiertísimo junto a todo lo mencionado hasta ahora hacen que parezca el capítulo piloto de una serie de televisión, lo cual no estaría nada mal, ya que se podría trabajar sobre los puntos flacos y pulirlos para terminar ofreciéndonos una serie muy entretenida. Pero no es el caso, al menos por lo que yo sé.
Dentro del diseño de Mantera, podemos ver dos diferentes. El primero, negro, es bastante mejor que el final rojo, aunque la estilización refresca la imagen de este tipo de robots/armaduras, más cercano al anime japonés. Los robots "malos" en la línea habitual, amenazadores, oscuros, luces rojas, crueles (aunque son robots) Pero el robot que personalmente más heroico me parece, con mejor aspecto, es otro modelo que sale muy poco, y que incluso mientras se lo ponen a su portador (son exo-esqueletos que se ponen en el cuerpo y que luego les recubre como armadura) es más épico que el del robot que da nombre a la película. Y ya que estoy con diseño, el personaje principal, y por el tema de la moto, la ropa, recuerda vagamente a Kaneda, protagonista del manga "Akira".

Para terminar, los actores, flojísimos, poco creíbles pero encajando con el producto. A destacar la aparición de la Miss Mundo 2008 rusa Kamaliya como la doctora Pushkin en el reparto y un rodaje internacional en Kuala Lumpur (Malasia), Moscú y Dubai. Para verla este fin de semana con palomitas y pasar un rato muy divertido con amigos.

NOTA: 7

lunes, 3 de marzo de 2014

SWITCH (2013)

Tener un nombre como el de Andy Lau suele ser sinónimo de calidad…hasta ahora. Los comentarios del propio Lau respecto al resultado final de esta película hacían que me temiese lo peor, y así ha sido. El planteamiento no es malo. Un valioso cuadro chino, dividido en dos partes, es el eje central de una película de intriga, acción y aventuras. Chinos, japoneses y británicos luchando por conseguir las dos mitades. Hasta aquí suena bien, ¿no? Pues es lo único que suena y huele bien en esta película. La verdad, es un despropósito tan grande que no sé ni por dónde empezar esta crítica. Pero como hay que empezar por algo,
vayamos a la esencia de la película, a su base, el guión… escrito por un mono (con todos mis respetos a Jay Sun, guionista y director primerizo de esto) Los continuos cambios de ritmo hacen que parezca que estamos viendo cómo han montado dos películas diferentes juntas. Personajes arquetípicos pero muy malos, algunos parecen surgir de algún manga barato, como el villano japonés, uniéndolo a secuencias de acción propiamente hongkonesas (pero no te confundas, es de producción China, y eso puede que sea lo que hace tan deplorable la película) y a un montaje que no ayuda para nada en la fluidez, al menos, de las secuencias de acción. Partiendo de un guión malo, al que parece faltarle secuencias que unan unas con otras, y de personajes muy mal escritos, el reparto encabezado por Lau hace lo que puede para mantener el tipo, pero insisto, debido al pésimo guión y mala dirección (sólo alguna secuencia de acción está decentemente grabada) el resultado es el que decía Lau.
Pero vayamos a otra parte, el 3D y los efectos digitales. Muchas películas rodadas o estrenadas en 3D juegan con ello en los planos para “asombrar”, pero aquí, no tenemos ni eso, además de unos efectos digitales realmente malos, a veces tipo The Asylum. Los chromas se notan demasiado, y la espectacularidad que pretenden darle a este nivel es de risa. Imagino a Andy Lau tras leer el guión pensando en una película de robos, espías y acción al estilo James Bond, pero una vez en el plató, mirar a los lados, ver lo que han grabado y pensar “¿qué coño hago aquí?” por que de verdad, Andy, ¿qué coño haces en esta película? Desperdiciar a un actor como él en esta película, digna de la serie C hongkonesa de los ’80, es un delito que debería hacer que Jay Sun no dirigiese más, o al menos que lo intente con películas menos ambiciosas. Y ese es otro de sus problemas. Es demasiado ambiciosa en lo que quiere mostrar y se nota que no había ni dinero ni talento para ello. Claro, viendo que en los créditos iniciales salen más nombres de productores que de actores, la cosa empieza a oler mal. Entre esto y que el dinero es Chino, las ilusiones de ver un actioner con Lau empiezan a desvanecerse rápidamente.

Podría alargar esta crítica, pero es de esas películas que como he dicho al empezar, no sabes ni qué decir. Es mala. Mal guión, malos personajes, mala acción, peores efectos digitales aunque tiene algo bueno, una dirección artística trabajada, con grandes decorados y rodaje internacional pero que marea con tantos cambios de país. La escasa conexión entre secuencias despistan al espectador y el sabor final es decepcionante. Es un quiero y no puedo, pero lo hago aunque quede mal. Menos mal que “Firestorm”, estrenada en Hong Kong el pasado 19 de diciembre, promete mucho más y sólo el tráiler es bastante mejor que “Switch”.

NOTA: 4

             

lunes, 3 de febrero de 2014

BIENVENIDO A LA JUNGLA (2013)

De un tiempo a esta parte, la carrera de Jean Claude Van Damme ha dado un giro en busca de películas que sean algo más que alimenticias, cosa que ha hecho Seagal estos últimos años. Comparar sus carreras ha sido una constante, siendo las dos estrellas del género de los ’90 y cuya estrella se fue apagando casi a la vez. Mientras Seagal se refugia en la televisión y con películas más espaciadas cada vez, Van Damme busca películas diferentes, que le aporten algo más. El punto de inflexión fue “JCVD”, donde se psicoanalizó y de donde va resurgiendo poco a poco. Papeles de villano o secundarios que se ríen de su propia imagen de duro en películas algo arriesgadas, manteniéndose entre la serie B y la serie A, como es el caso de “Bienvenido a la jungla”. El belga se luce en un papel secundario y paródico, y cumple a la perfección con
algunas secuencias muy divertidas, como el ataque del tigre. Tampoco es el papel más divertido del año, pero consigue dar un pequeño giro a su carrera de la misma forma que “Cerco al enemigo” (“Enemies Closer”. Peter Hyams. 2013), cosa que se agradece. Pero por desgracia sólo da una patada en toda la película, y aunque está muy bien grabada, no llenará a los fans del actor en este sentido. Y es que estamos ante una comedia ligera, con algunos buenos momentos que consiguen hacerte sonreír, pero tampoco es para tirar cohetes. La típica historia de chico tímido y sin confianza en sí mismo que se deja pisotear en la oficina y que en una situación extrema, consigue sacar pecho y plantar cara a sus “enemigos laborales”, además de luchar por la compañera de la que está enamorado. El tono no consigue engancharnos del todo y algunos momentos cómicos parecen girar hacia el dramatismo. El guión de Jeff Kauffman no se centra demasiado en ningún género y se queda algo corto para lo que hubiese podido dar de sí, siendo un debut algo flojo. La dirección de Rob Meltzer también cumple a la perfección, sin dotar tampoco a la película de una entidad sólida. El conjunto la dejan demasiado al límite de lo que podría haber sido y a pesar de conseguir divertir y entretener, y de tener a un Van Damme sabedor de su propia imagen, sólo a nivel interpretativo se destaca, con Megan Boone (protagonista de la serie “The Blacklist”) o Adam Brody (“O.C.”), además de poder ver a los propios hijos de Van Damme, Bianca Bree y Kristopher Van Varenberg, algo habitual.
La acción tampoco es sobresaliente. La verdad es que es una película que se apoya sobre todo en Van Damme a la hora de venderse. Los actores, aunque conocidos de la televisión, no tienen el carisma suficiente, sobre todo debido a los papeles, demasiado arquetípicos, junto a situaciones algo locas pero con falta de humor para que sea algo aún más loco y gamberro, y quizás sea eso lo que la falta, gamberrismo, que sólo aparece con Van Damme, en lo concerniente a la parodia, y en muy pocas secuencias. En general, es una película que se deja ver y que entretiene lo justo y necesario para no llegar a ser una mala película, pero como he dicho, o escrito, aquí arriba, no consigue despegar y se queda en agua de borrajas, siendo más importante para la carrera de Van Damme que para el resto del equipo, tanto artístico como técnico. Recomiendo verla, ya que pasamos un buen rato, aunque espero que nadie espere una típica película de Van Damme ni que él salga durante todo el metraje, a pesar de aparecer el primero en el cartel.

NOTA: 6’75

domingo, 26 de enero de 2014

TOM YUM GOONG 2 (2013)

Tras el éxito de “Ong Bak” y “Thai Dragon”, la carrera de Tony Jaa parecía convertirlo en una de las máximas estrellas marciales del siglo XXI. Pero llegó “Ong Bak 2” y los problemas de rodaje. La leyenda negra que cubrió tanto la primera como la segunda precuela de “Ong Bak” (precuela que se descubre al final de la segunda entrega y queda remarcada en la tercera y última parte de la trilogía) enturbió tanto el resultado final de estas dos películas co-dirigidas por el propio Jaa, como el propio futuro del tailandés. Que abandonaba el cine, que se metía a monje… muchos rumores que al final han llevado a un resurgimiento fílmico del protegido de Panna Rithikrai y cuyo gran regreso se auspiciaba espectacular. Unir a Jaa con Jeeja Yanin, protagonista de “Chocolate”, con el mentor de ambos, Panna Rithikrai y con el director que les descubrió, Prachya Pinkaew, además del rodaje en 3D, parecía un trabajo fácil. Un ataque a la taquilla y el chromas de los ’80 y explosiones irrisorias. El peso de los efectos digitales y el 3D parece mucho mayor que el de las propias coreografías, aunque no son malas. Las peleas de la mayor parte de la película, junto a los stunts son bastante buenas, pero a medida que la película avanza, empiezan a flojear, desaprovechando tanto a Yanin como a Marrese Crump y llegando a un clímax que deja insatisfechos a los espectadores. No hay una gran pelea final como nos gustaría, aunque claro, siendo RZA el villano, y cuyos conocimientos marciales no son extraordinarios (no así en lo referente a cine de Kung Fu, del cual es experto, pero luchando… fue Marrese Crump quien le dobló en su debut como director, “El Hombre de los Puños de Hierro”) En anteriores películas, sobre todo en la primera parte, “Thai Dragon”, la acción iba in crescendo, mientras que aquí a la mitad de la película ya hemos visto lo mejor de las coreografías.
intentar restablecer el nivel de Jaa a nivel internacional. Pero una vez vista, tengo que admitir que es realmente decepcionante. El principal motivo parece ser que esta película es un encargo o película por contrato entre los integrantes del equipo técnico y artístico con la productora, la todopoderosa Sahamongkol Film Co. Los actores que más dinero han dado a la productora de forma internacional (“Chocolate” hasta se ha estrenado en España en DVD) juntos además del coreógrafo estrella y el director de todos sus éxitos. Todos juntos podrían llevar a cabo el resurgir de Jaa como estrella, pero el resultado es deplorable. La torpe dirección de Pinkaew, tras el genial plano-secuencia de “Thai Dragon” y el resto de su filmografía, además de los pobrísimos efectos digitales y el abuso del 3D para dotar de mayor espectacularidad a la película no hacen si no entorpecer y aburrir al mostrar lo más espectacular rodeado de
Al margen de la calidad de casi todas las escenas de acción (insisto, torpemente grabadas y con el 3D más en la cabeza que las propias coreografías), el guión no es nada nuevo, y la verdad, en este sentido me lo esperaba. No podemos decir que los guiones de las películas de Jaa sean ejemplos de originalidad. Son meras excusas para mostrarnos la calidad de Jaa y del equipo de especialistas de Rithikrai, y en esta ocasión, casi como guiño, volvemos al tema del elefante secuestrado y de Jaa en su búsqueda, pero aquí tenemos al policía interpretado por el cómico Petchtai Wongkamlao, Mark, metido con calzador en la supuesta trama internacional. No funciona tan bien como en la primera entrega, careciendo de fuerza. También es de lamentar el mal uso de un actor como Jawed El Berni, visto en “Fighting Fish”, “Tiger” (la de Salman Khan) o “Ninja: Shadow of a Tear”, que prácticamente ni lucha, siendo su pericia técnica lo suficientemente buena como para que al menos se luzca un poco, o que había enriquecido el resultado final. Volviendo al tema de la historia, no voy a criticarla negativamente, ya que como he dicho antes, no me esperaba nada original ni un guión por el que se fuesen a recibir premios. En este sentido, es lo que me esperaba, otra excusa para sorprendernos con los stunts y coreografías, pero que por desgracia, no ocurre como pensaba. Todo esto no significa que en general sea muy mala, sólo mala, con ciertos momentos de lucidez pero que se estropean por lo comentado arriba, la dirección de Pinkaew, desganada, junto a los efectos digitales tan malos pero que para la propia concepción de la película son tan importantes. Algunos saltos con motos, el tren, la explosión final digna de los dibujos animados del Coyote y el Correcaminos. Si tuviese un mayor tono de comedia incluso hubiese resultado gracioso, pero dudo mucho que en estas escenas, la intención fuese hacernos reir.

En definitiva, “Tom Yum Goong 2” es una mala secuela, que pone por delante los efectos digitales respecto a los stunts reales, que se olvida que lo importante es que las peleas sean buenas y espectaculares, y la falta de ritmo entre secuencias hacen que a veces olvidemos la historia y veamos secuencias seguidas de acción sin una conexión real, lo que hace que la historia no avance y llegue a aburrir un poco. También hay que destacar ciertos fallos de continuidad, como el cambio de corte de pelo de Jaa tras cruzar una puerta. Este ritmo se queda estancado y comienza a decaer en su segunda mitad, con buenas coreografías que poco a poco se van desinflando y nos dejan una película de contrato, totalmente desganada pero que puede ser un punto de inflexión en la carrera, sobre todo, de Jaa al comenzar a desvincularse de Sahamongkol, tras “A mal will rise”, última película de momento con la productora que afirmó, tras el anuncio de Jaa de formar parte del reparto de “Fast & Furious 7”, que tenía Jaa contrato de por vida con ellos. Parece ser que esto no es así, o al menos no hay problema con que Jaa participe en películas producidas por otras empresas, como “Skin Trade”, de SC Films International. Sea como sea, este regreso a la gran pantalla de Tony Jaa falla estrepitosamente aunque deja entrever aún el carisma que puede llegar a desplegar sin tener que usar cables o efectos digitales para ello. Aún confío en ti, Tony, se que puedes volver a ofrecernos la genialidad que vimos en tus dos primeras películas.

NOTA: 6

jueves, 23 de enero de 2014

SPECIAL ID (2013)

“Special ID” se ha ido convirtiendo desde su pre-producción en uno de los títulos más esperados por los seguidores de Donnie Yen en particular, y del cine hongkonés en general. Esto se debe sobre todo al propio Yen, que película tras película ha ido escalando puestos en la industria hasta llegar a lo más alto gracias a su trabajo tanto delante como detrás de las cámaras. No voy a entrar en polémicas ni hablar demasiado de la salida de Vincent Zhao del rodaje una vez comenzado ya que la película es la que es, sin Zhao, con Andy On, Collin Chou y sobre todo Donnie Yen. Su argumento no es una maravilla. Policía infiltrado en las Tríadas con los consiguientes problemas tanto entre las diferentes Tríadas como con la policía. Todo ello aderezado de grandes escenas de acción cortesía del propio Yen junto a John Salvitti, buen amigo de Yen. Como he dicho al principio, es uno de los títulos más esperados por los fans, y el resultado final ha dividido a la afición, así que toca explicar esta división y mi punto de vista de ellos, dando como resultado de todo ello, mi sincera opinión más allá de mis gustos concretos y mi predilección por Donnie Yen dentro del panorama marcial asiático. Y es que podría encuadrarme en los seguidores acérrimos del actor y coreógrafo (y muchas más cosas, desde productor hasta guionista o director aunque su filmografía en estos dos últimos campos sea bastante escasa) y alabaría este, su último título estrenado hasta el 30 de enero del 2014, fecha en la que intentará reventar las taquillas su “The Monkey King 3D”. En este sentido, como fan, la película no decepciona, desarrollando peleas con muchos agarres y proyecciones, sin faltar las patadas en salto y los momentos de boxeo puro y duro, técnicas que hemos visto en algunas de sus mejores películas, como “Duelo de Dragones” (“Sha Po Lang”. 2005. Wilson Yip) o “Flash Point” (“Dao Huo Xian”. 2007. Wilson Yip) aunque aquí no tenemos duelos como los que se pueden ver en esas películas, contra Sammo Hung, Wu Jing o Collin Chou, de la misma magnitud épica. La genialidad de estas coreografías no es la espectacularidad que las emparenta con las MMA pero con ese toque tan tradicional chino de Kung Fu, sacando provecho al máximo de las habilidades físicas de los actores. En este caso, el ritmo es perfecto en cada una de las peleas, por desgarbadas que sean. La depurada técnica de Yen, experto en Wu Shu y Tai Chi, se ve mucho menos técnica y aquí admito que me decepcionó un poco, pero tras ver la secuencia de Yuen Woo Ping) o “El Camino del Dragón” (AKA “In the line of duty IV”. 1989. Yuen Woo Ping), Kenji Tanigaki, otro habitual en la carrera de Donnie, como en “Shangai Affairs” (1998. Donnie Yen), “The Twins Effect” (2003. Dante Lam y Donnie Yen) o “Guardaespaldas y Asesinos” (AKA “Shu yue wei cheng”. 2009. Teddy Chan) completando el equipo de habituales Chris Tsui y Hua Yan, junto al veterano Bruce Law encargándose de las escenas arriesgadas de coches. La compenetración entre todos ellos consigue dotar a las coreografías de una calidad y realismo espectacular. Quizás haber practicado artes marciales ayude a apreciar las técnicas que se muestran. Jiu-Jitsu, lucha grecorromana, los actuales métodos de grappling, por poner tres ejemplos más conocidos, llegando al Chin-na y otros estilos basados en agarres y luxaciones, proyecciones, todo, como he dicho, y creo que dos veces, sincronizado al cien por cien con una habilidad pasmosa. La buena elección de los actores, todos ellos con grandes habilidades marciales, despliegan un arsenal técnico espectacular, un control del cuerpo (aunque haya ayudas con cables puntuales) que no se ve mucho en el cine. También es cierto que no tiene porqué gustarte este tipo de coreografías, por lo que no veremos al Donnie Yen de ninguna de las películas mencionadas hasta ahora. Esto además se une al hecho de que el propio personaje de Yen se aleja de lo visto en estos años de salto al estrellato. El humor descuadra en cierta medida lo que creíamos que iba a ser la película, más en la línea de “Flash Point”, más seria. El personaje de su madre no sólo está para dar algo de dramatismo a la historia, ya que el comportamiento de su personaje cuando está con ella es alegre, bromista, y la verdad, tampoco le sienta mal pero no llega a convencer. En cambio si convence cuando está con los mafiosos o en situaciones de peligro, que se aleja también del estereotipo de policía revientaculos, por decirlo finamente.
apertura, en la sala de mahjong, con Ken Lo, en my buena forma, por cierto, en cuanto cogemos el ritmo de esa lucha, le pillamos el punto a la película, viendo la perfecta coordinación y sincronización de los actores y especialistas, el excelente trabajo como director de acción de Yen junto al del resto del equipo, que no es moco de pavo. John Salvitii, viejo amigo de Donnie con quien ya ha trabajado desde los tiempos de “El Ojo del Tigre” (AKA “Tiger Cage II” 1990.
Todo esto hace que mucha gente se haya decepcionado ya que prefieren al Donnie más acrobático, con más patadas y stunts casi sobrehumanos. El tipo de historia busca separarse de la imagen que tenemos de él mismo, si bien los problemas que he mencionado al principio parecen haber repercutido un poco en el resultado final. No logra despegar la historia como en otras ocasiones, aunque tampoco creo que sea un error. Como no quiero alargar mucho más esto, y quedan cosas por decir, o escribir, terminaré este bloque diciendo que todo esto provoca la división de opiniones y puede que haya otro punto de vista. La evolución de Yen como director de acción con plenos poderes, ya que ha demostrado que con coreografías más clásicas, o con cables y más fantasiosas, Donnie busca innovar y experimentar, dirigiendo su carrera hacia una perfección técnica en constante evolución.
Dos películas son con las que se compara “Special ID”, “Flash Point”  y “Duelo de Dragones”, y es normal, ya que hay un denominador común, Szeto Kam-Yuen, fallecido el 13 de octubre del 2012 pero que dejó bastantes guiones escritos. Se nota su mano detrás de todas ellas y mantiene el nivel sin ser nada del otro mundo. El director, el mismísimo director de “The Iceman Cometh”, cuyo remake acaba de terminar Yen de rodar, en una superproducción en dos partes y 3D, Clarence Ford, acompaña el cambio de registro de Donnie con un rodaje moderno, que cumple sobre todo en las escenas de acción, mientras que no destaca en exceso en el resto del metraje. El reparto está a la altura de las circunstancias, y al margen de las escenas de lucha, cumple perfectamente con sus papeles. Como resumen final, creo que es una evolución de Donnie Yen como autor, un buen paso que sorprende e innova el panorama marcial actual, aunque se queda un poco corta en otros aspectos. Se agradece ver a un Donnie Yen más jovial y menos oscuro, y Tian Jing apunta muy buenas maneras en el cine de acción. No en vano Donnie la ha comparado con Michelle Yeoh, aunque aún la queda para eso un poco… Muy recomendable, uno de los títulos del año pasado en Hong Kong y en China, aunque no conseguirá el aplauso en masa.

NIVEL: 8’75

sábado, 21 de diciembre de 2013

NINJA: SHADOW OF A TEAR


En el actual cine marcial occidental existen una serie de nombres de referencia que se mueven en una segunda línea comercial muy similar a la serie B de los ochenta, con mayor presupuesto pero con el mismo espíritu en lo referente al entretenimiento con calidad, con un especial interés en las artes marciales en sí mismas y no como mero embellecimiento de las escenas de acción. En un próximo artículo (o eso espero), hablaré de esta similitud con la época dorada de la Cannon, pero teniendo esto en mente, afrontar esta secuela que volvía a unir a Scott Adkins con el director Isaac Florentine tras "Invicto 2", "Invicto 3" y "Ninja" (sin olvidar "El Patrullero", con Jean Claude Van Damme) se hacía muy deseada por el público que sigue acérrimamente al inglés Adkins. Y no defrauda, para nada. Tras el éxito de la primera parte, que nos devolvía una película con muy buenas coreografías de artes marciales de Akihiro Noguchi (director de acción y de especialistas en varias series de los Power Ranger, especialista en cables en "Fuerza Máxima" y coordinador de acción en "Devilman" o la estupenda "Kuro Obi") el testigo en esta campo lo coge Tim Man que junto a las habilidades físicas de Scott Adkins, el propio Tim Man y Kane Kosugi y la buena dirección de Florentine, un apasionado de las artes marciales, nos traen una gran película de artes marciales puras y duras. Aunque la historia podía tener un trasfondo cualquiera, ya que en sí misma no es una maravilla, sí que le da el aire que al menos a mi me encanta, un mundo de artes marciales, con dojos, escuelas ninja y que es timing de Adkins al máximo, junto al de sus contendientes, destacando a Ron Smoorenburg, otro de los nombres que está empezando a sonar tras varios años de especialista y secundario y al que recomiendo echar un ojo. Tim Man, tras comenzar como especialista ha conseguido ir destacándose tras participar en "Ong Bak 2" como especialista, pasando por "Mortal Kombat: Legacy" y darse a conocer con "Street Fighter: La Leyenda", "Bangkok Adrenaline" y "Kill'em All", esta última como coreógrafo. Su carrera está despegando y se presenta como uno de los mayores exponentes de la nueva ola de coreógrafos tras Larnell Stovall o David Ismalone... Pero eso es otra historia.
precisamente su punto fuerte. Como he dicho, el guión no es una maravilla. Bastante tópico, una mera excusa para poner en marcha la maquinaria marcial y deleitarnos con grandes momentos como la pelea en el bar o en el Dojo japonés, rodado en un solo plano con maestría y aprovechando el

Volviendo a la película, Florentine sigue demostrando que sabe filmar combates, a excepción de un sólo plano de la película, una patada especial de Adkins que muestra en todas sus peleas en el cine, que no me ha gustado cómo la ha filmado, sobre todo tras verla en "Invicto 2". Los seguidores de Adkins sabrán cual les digo... El resto del elenco cumple perfectamente, desde el villano malvado, Shun Sugata, gran actor japonés que me ha parecido soberbio (sí, arquetípico, pero genial) pasando por Kane Kosugi, el hijo del mítico ninja de los ochenta (y de la Cannon... no digo más) Sho Kosugi, quien poco a poco va participando en numerosas películas míticas, como el "Godzilla: Final Wars" de Kitamura, "DOA: Dead or Alive" de Corey Yuen (la trato como mítica por todas las connotaciones que tiene el que esté dirigida y coreografiada por Corey Yuen, el resultado irrisorio final, las chicas sexies peleando, los cables, algo casi psicotrónico, tanto como las gafas ochenteras que le permiten a Eric Roberts ser el Gran Maestro de Artes Marciales...) "El Asesino" (otra rareza fallida que le unía con Jet Li y Jason Statham en Hollywood) o "Choy Li Fut" junto a Sammo Hung y su hijo Sammy. Desde su debút en 1983 en "La Venganza de Ninja" con su padre con tan sólo 9 años demostrando que sabía moverse muy técnicamente, hasta ahora, ha demostrado ser un digno sucesor de su padre, aunque seguimos esperando un nuevo trabajo de Sho Kosugi enfundándose el traje de ninja. Y en esta secuela, tenemos trajes de ninjas, pero como he mencionado antes, es una mera excusa, pero se agradece verlos.

Espero haber dejado claro que no estamos ante una película perfecta. Un guión-excusa que da pie a fabulosos combates marciales y es en este punto donde quiero recordar que en la gran mayoría de películas de artes marciales, la interpretación no se limita a las secuencias sin peleas, una de las parcelas donde la mayor parte de los actores expertos en artes marciales suelen fallar o flojear, si no que las propias artes de lucha se convierten en una extensión de la interpretación. Hace bastantes años, con motivo del estreno de "Matrix", escribí un reportaje titulado "El buen actor marcial" (concretamente en el número 0, de diciembre de 1999) donde hacía hincapié en este tema, y aunque hayan pasado los años, creo que es un tema que sigue vigente, sobre todo visto el desprecio de la mayor parte de los críticos nacionales que sienten hacia los artistas marciales que protagonizan películas. Sólo Chuck Norris y Jean Claude Van Damme parecen haberse ganado el respeto de esta parte de la crítica, aunque tampoco ha sido de forma unánime. El caso es que teniendo esto, de nuevo en mente, podemos ver que Adkins, Man y Kosugi cumplen a la perfección. Sus movimientos, su forma de luchar, son extensiones de sus personajes, habilidades inherentes que si fallan, tiran por tierra todo el trabajo del director, coreógrafo e incluso guionistas. Adkins tiene unas habilidades físicas increíbles y las demuestra en cada pelea. Si Michael Jordan parecía volar al realizar un mate en la NBA, Adkins es capaz de mover su cuerpo en el aire realizando técnicas muy complicadas con una facilidad asombrosa. Tanta que al verle, parece todo muy sencillo, ya sea dar tres patadas en un solo salto, con cambios de cadera incluidos, o esquivar y realizar técnicas de grappling de una forma tan natural como el andar o respirar. Del reparto, quiero destacar además algunas presencias, como la de Jawed El Berni, protagonista de la ligeramente aburrida "Fighting Fish", otro artista marcial con buena técnica, junto a Ron Smoorenburg, que ya he comentado antes.

En definitiva, y para ir terminando esta crítica, "Ninja: Shadow of a Tear" es una película de artes marciales que mantiene vivo el espíritu de la Cannon, de Sam Firstenberg (director de películas como ""La Venganza del Ninja", "Ninja III: La Dominación", "El Guerrero Americano", "El Guerrero Americano 2", "La Fuerza de la Venganza", "Delta Force 3" o "American Samurai") y con algunas de las mejores coreografías de lucha del 2013. Espero que al igual que la primera entrega, consiga estrenarse en España, aunque sea en televisión para su posterior salida en DVD o BD, pero que traiga extras, ya que poder ver cómo se han preparado las peleas y las escenas arriesgadas de películas como ésta, tiene que ser una auténtica delicia.

Sinopsis: Tras asentarse en Japón con su mujer embaraza, Namiko, Casey comenzará a buscar venganza cuando su esposa sea asesinada. Su viaje le llevará a Thailandia y a Myanmar (antigua Birmania), donde tendrá que poner todas sus habilidades como ninja para cobrarse su venganza.

NOTA: 8