viernes, 10 de abril de 2015

THE PIRATES (2014)



El nuevo sello real de la Dinastía Joseon es tragado por una ballena, por lo que, para ocultar el vergonzoso hecho, el mensajero que lo llevaba culpa a los piratas de ello, para usar dicha cortina de humo mientras contratan a unos piratas para capturar a la ballena, fácilmente distinguible al tener una bandera con el nombre Joseon clavada en el lomo. Pero el destino hará que un antiguo militar convertido en bandido y liderando una extraña banda de perdedores se vea involucrado en el asunto mientras un recuerdo del pasado saltará al presente para zanjarlo de una vez por todas.
“The Pirates”, o “Pirates”, es la primera película con acción de su director, Lee Seok-hoon, adscrito al terreno de la comedia con películas como “Dancing Queen” o “See You After School” y su debut es más que satisfactorio. Una película divertida, entretenida, con ciertos aspectos de comedia ligera donde se nota la buena mano del director, unido a un presupuesto holgado para poner en imágenes un guión escrito por Cheon Seong-il y que me ha recordado a otro de sus trabajos, “My girlfriend is an agent” de 2009, con el que guarda algunas similitudes como el coger un género y darle un punto cómico, en el 2009 con los espías tipo James Bond y aquí con los piratas y los bandidos. El humor, acentuado por el buen hacer de sus intérpretes, de los que hablaré más tarde, el sentido de la aventura y cierto trasfondo político e histórico, y la acción consiguen sumarse a una mezcla que consiguió desbancar a “The Admiral”, con Choi Min-sik como protagonista y película que batió todos los récords de taquilla habidos y por haber,  del número uno en la taquilla de Korea del Sur (aprovecho para indicar que los datos de la taquilla están extraídos de El Templo de Chanpoo, www.chanpoo.com), lo cual, para un director que viene de comedias contemporáneas, es todo un mérito. Quizás, tras “The Admiral”, nadie esperaba ninguna otra explosión de taquilla, consiguiendo un efecto de sleeper que ha sorprendido de primeras, pero que tras ver ésta película de piratas, se entiende. Y es que no sólo el humor funciona. El guión está bien escrito, no pierde el ritmo en ningún momento y nos presenta a unos personajes algo arquetípicos pero que encajan tan suavemente en la trama que se agradecen. Cuatro frentes de personajes encabezados por Son Ye-jin (“The Tower”) como Yeo-wol, la líder de los piratas, Kim Nam-gil (“The Day Before”, coincidiendo con Son Ye-jin en “Shark”) como Jang Sa-jeong, o Tigre Loco, líder de los bandidos de la montaña, Lee Kyeong-yeong (“Kundo: Age of Rampant”) como So-Ma, el anterior y malvado capitán pirata de Yeo-wol y Kim Tae-woo (“The Face Reader”) interpretando a Mo Heung-gap, antiguo jefe militar de Jang. Los vínculos entre ellos cuatro son el hilo conductor de la historia estableciendo un paralelismo entre los personajes de Son Ye-jin y Kim Nam-gil, enfrentados a sus antiguos jefes. Es algo que se va viendo a medida que la película avanza, pero como he dicho antes, el ritmo del guión y de la dirección hacen que a pesar de durar 130 minutos, se vea sin problemas, sin hacerse larga o pesada, con el apoyo de los actores secundarios, en especial Yoo Hae-jin (“Woo Chi. Cazador de Demonios”) que despliega su habitual vis cómica con su también habitual maestría. La química entre los dos protagonistas es indudable, y el equilibrio de minutos entre todos los personajes, protagonistas y secundarios, ya sean bandidos o piratas, también se ajusta bastante, dejando a los líderes de las formaciones el suficiente para desarrollar sus personajes dentro de los límites de la historia, es decir, la aventura y el humor. Ésta vez los momentos dramáticos tan del gusto de los surkoreanos queda minimizados a favor de la aventura y la acción, con buenas secuencias de lucha, muy bien coreografiadas, ejecutadas y filmadas, lo cual sorprende en un director novato en este campo pero que por otro lado no sorprende siendo asiática y surkoreana. Un uso de cables ajustado a momentos puntuales y justificados, combates con espadas, lanzas, cuerpo a cuerpo y combates marítimos, además de ballenas y bastantes explosiones. Todo ello con un toque de cómic que junto al humor hacen que sea tan entretenida verla.
Otro de los puntos, al menos curioso y que creo que ayuda a crear la atmósfera del film, es la forma de narrar, muy de cómic, restándole dramatismo, lo cual la convirtió en una de las películas más taquilleras del año. Porque seamos sinceros, cuando quieres ver una película de piratas, piensas en las de Errol Flynn antes que en “Piratas del Caribe”, o al menos yo, o en las de Burt Lancaster donde desplegaba sus enormes cualidades físicas y acrobáticas, es decir, diversión, un humor algo pícaro, acción, y no paranoias del infierno con barcos en el desierto ni ese tipo de brujería. El subgénero de piratas ha funcionado con una fórmula, por mucho que normalmente no me gusten, y el usar esa fórmula, esas claves de forma correcta se consiguen productos de la calidad de éste. Y una de las claves que hace que la comedia en los actores secundarios funcione es la rivalidad entre bandidos y piratas, que gracias a alternar a los protagonistas con secuencias protagonizadas por ellos, mantiene el espíritu de diversión y frescura que olvida tan a menudo el cine de acción, acercándose al ya cansino “nolanismo” u oscurecimiento de los personajes protagonistas, algo que no inventó el señor Nolan pero que parece que mucha gente cree que sí.
Como punto negativo, si tuviese que decir alguno, o protestar por algo, sería por algunos efectos digitales, que cantan demasiado y cierta ligereza a la hora de narrar encuentros entre los dos protagonistas. El mencionado aspecto de cómic se refuerza con el contraste entre los líderes de las cuatro formaciones, con un diseño de vestuario que acentúa sus personalidades y les distancia de sus seguidores, más sucios. No lo consideraría un punto negativo, pero dado que se dan datos históricos reales y cierto sentido de realismo, resulta al menos chocante. Eso sí, gracias a esto tenemos a Son Ye-jin guapísima durante todo el metraje. Vamos, que ni un solo plano de ella que salga mal, y eso es un punto positivo, aunque suene algo machista.
Resumiendo, “The Pirates” es una película de aventuras de verdad, divertida, con una estética de cómic que se agradece ver, bastante bien dirigida y con un elenco que encaja a la perfección con sus personajes. Una de las películas imprescindibles del año, no sólo por su excelente taquilla, y es que cuando una película funciona, el público lo percibe y responde, sobre todo en países como Korea del Sur. por cierto, los créditos iniciales, geniales.

NOTA: 7

          

lunes, 9 de marzo de 2015

RISE OF THE LEGEND (2014)

El personaje histórico de Wong Fei Hung ha sido llevado al cine en numerosísimas ocasiones, destacando dos sagas, la que se considera la más larga de la historia del cine con Kwan Tak- Hing, con unos 100 títulos aproximadamente, y “Érase una vez en China”, la saga de Tsui Hark con Jet Li interpretando al médico y maestro de Hung Gar Kung Fu en casi todas las entregas, bueno, y sin olvidar tampoco a Jackie Chan en sus dos entregas de “Drunken Master”, versiones alternativas del personaje real. Por ello, cuando se anunció un nuevo largometraje que recogería la juventud del personaje, a pesar de los nombres involucrados, no tenía yo muy claro si estaría a la altura del personaje. De primeras, la elección del protagonista, Eddie Peng, no me parecía demasiado apropiada, a pesar de ser uno de los mejores elementos de “Tai Chi Zero” y “Tai Chi Hero”, quizás por tener la imagen de Jet Li como el mítico héroe. Por suerte, esto pasó a un segundo plano tras ver involucrados a Sammo Hung, villano y productor de la película, y a Corey Yuen encargándose de las coreografías. Poco a poco, la expectación, o hype que se dice ahora, fue aumentando con los espectaculares pósters y los trailers. Y llegó el momento de verla…
El guión, obra de Christine To (“Fearless / Sin Miedo”; “True Legend”) me ha sorprendido gratamente. Normalmente, las películas sobre Wong Fei Hung le presentan como a un héroe invencible y sus tramas suelen ser épicas, pero aquí comienza como una historia menos grande de lo que parece, una especie de aventura de juventud de Fei, pero poco a poco va creciendo hasta conectar con el espíritu anteriormente visto de una forma lógica y bien escrita. No en vano su título indica que vamos a ver cómo se convertirá en el luchador revolucionario que fue. Esta inteligente forma de desarrollar la trama es uno de los puntos fuertes, comenzando con un desconocido Fei entrando en una banda de mafiosos, por llamarlos de alguna forma y viendo cómo desarrolla un plan que derivará en acción, drama e irá creciendo en magnitud. No quiero dar demasiados datos de la película para que quien la vea después de esta crítica consiga sorprenderse como lo he hecho yo…si es que coincidimos, claro. Para poner un ejemplo, Fei tiene algunos amigos que le ayudan discretamente, pero en un momento dado Fei se dará cuenta de lo que hay que hacer y tras un pequeño discurso a sus seguidores, cada vez más, el director, Roy Chow Hin-Yeung, nos recuerda que estamos ante un revolucionario, un héroe, colocando la cámara de una forma que engrandece al personaje y donde se añade por primera vez el famosísimo tema musical “A las órdenes del General” que ha acompañado al personaje durante casi toda su vida cinematográfica, momento para mi esencial en cualquier película sobre Fei Hung. Otro elemento mítico del personaje es el uso del paraguas dentro del arsenal de Fei, aunque en esta ocasión su padre, interpretado por Tony Leung Ka-Fai, es su dueño y sólo al final lo coge Fei Hung en una secuencia que se esperaba pero sin usarlo el propio personaje convirtiéndose en un elemento de referencia de Fei Hung en su paso a héroe. Y ya que he mencionado al director, toca hablar de él. Ésta es su tercera película como director tras “Murderer” y “Nightfall”, dos thrillers policíacos muy alejados de este film. Quizás esto le ha proporcionado a Roy Chow un enfoque diferente en algunos momentos, usando el POV, o punto de vista (point of view para quien no lo sepa) del personaje en algunas palabras y que junto al montaje las convierten en secuencias de lucha dignas de ver y disfrutar. Curiosamente, los movimientos más “modernos”, por decir así, exceptuando los bullet time, pueden verse en su primera mitad, pasando aproximadamente a la hora de metraje a un estilo más clásico. En general está muy bien rodada, usando ralentizaciones y geniales efectos de sonido en los combates pero sin olvidar los momentos tranquilos y más dramáticos, rodados con elegancia. Respecto a las coreografías de Corey Yuen, como he mencionado durante la primera hora de película, el director ha experimentado con movimientos y encuadres de la cámara, permitiendo ver casi siempre las magistrales coreografías de Corey Yuen, sin usar casi cables, pero a partir de esa hora las coreografías pasan a ser algo más fantásticas con un uso de cables que rompe un poco con lo visto hasta ese momento y recordando el cine de Kung Fu clásico de los ’80. Puede que haya sido hecho a propósito, y tampoco chirría demasiado, pero quizás si hubiese mantenido el tono realista y más técnico hubiese sido incluso mejor película de la que es. Corey Yuen realiza un gran trabajo y tanto Eddie Peng como Sammo Hung muestran una muy buena técnica, si bien Sammo mantiene sus puños en forma, no tanto las piernas. Esto es normal tras haber estado enfermo, la edad, el sobrepeso (que si, que siempre ha demostrado que estando gordo puede realizar coreografías espectaculares, pero a ciertas edades hay que cuidar eso, y no le vendría mal bajar un poco de peso, por salud, más que nada) pero sigue demostrando que es uno de los grandes del cine de artes marciales. El resto de actores cumplen de sobra con sus personajes, tanto en los momentos dramáticos como en las peleas, estando todos ellos perfectos en sus papeles. No quiero terminar la crítica sin remarcar la banda sonora de Shigeru Umebayashi, que me ha sorprendido al no ser la música más habitual en este tipo de producciones. Usando pocos instrumentos orientales, Umebayashi compone una banda sonora más cercana al cine occidental que aunque a veces parece no pegar, dotan a la película de una atmósfera a medio paso entre el sistema feudal y el modernismo europeo, sobre todo en las secuencias que no son de Kung Fu. Y de nuevo unimos cosas que he mencionado por separado, el buen equilibrio entre las secuencias de acción y las dramáticas, apoyándose en la música y el montaje.
Y ahora si, termino con el pequeño resumen de lo dicho hasta ahora. “Rise of the Legend” nos trae de vuelta tanto a un personaje mítico en el cine hongkonés como el cine más clásico de Kung Fu en una película con guiños a la saga protagonizada por Jet Li que va aumentando su épica en un viaje trepidante lleno de grandes coreografías y marcando los cimientos del que será un héroe nacional ante los abusos occidentales en la, entonces, colonia británica, con un héroe más oscuro y sangriento y un Eddie Peng en estado de gracia haciendo suyo al personaje logrando casi igualar la elegancia luchando en algunos momentos de la encarnación de Fei de Jet Li. De momento es una de las mejores películas de artes marciales del 2014 junto a “Kung Fu Jungle” y de la que esperamos, al menos yo, una secuela.

NOTA: 8

         

domingo, 18 de enero de 2015

RUROUNI KENSHIN. KYOTO INFERNO (2014)



El éxito de crítica y público del live action “Rurouni Kenshin” en el 2012, o “Kenshin, el Guerrero Samurái” en su versión animada y cinematográfica española trajo el anuncio de dos secuelas rodadas seguidas y estrenadas con poco tiempo entre la segunda y la tercera. A esto tenemos que sumar el anuncio de Mediatres Estudio de estrenar ambas entregas en nuestro país, tal y como ocurrió con la primera parte. La primera secuela, “Rurouni Kenshin. Kyoto Inferno” ha conseguido mantener el listón realmente alto, ayudando a que esta trilogía, o al menos las dos primeras entregas que he visto, se conviertan por derecho propio a ser una de las mejores adaptaciones de un manga o anime. Uno de los motivos es la continuidad del equipo que nos trajo la primera entrega, sobre todo su director, Keishi Ohtomo que demostró que sabe cómo acercar el espíritu del anime a la imagen real sin caer en el ridículo o la pura comedia. Ohtomo sabe perfectamente dónde colocar la cámara para ofrecernos un espectáculo impresionante, con un comienzo de película que en pantalla grande se debe disfrutar de lo lindo. Las escenas de lucha van por el mismo camino, mostrando unas coreografías de Kenji Tanigaki de gran calidad técnica, tanto en su coordinación como en la ejecución. No en vano, Tanigaki es alumno del gran Yasuaki Kurata y la mayor parte de su trabajo como especialista ha sido en Hong Kong, coincidiendo mucho con Donnie Yen como en “Blade II”, “Duelo de Dragones”, “Dragón” o “Guardaespaldas y Asesinos”. Mezclar movimientos marciales chinos con katanas japonesas pero sin olvidar el contexto nipón es un acierto total, al que tenemos que sumar lo mencionado antes, que el director sabe colocar la cámara para poder disfrutar bien de las coreografías y escenas arriesgadas, con un buen equipo de stuntsmen.
Llegando a la parte del guión, es menos ligera que la primera entrega. El manga y anime usan el humor en medio de los arcos argumentales más serios, y ésta secuela usa menos el humor que su predecesora. La seriedad de la trama y el tono de la película es otro de los aciertos ya que sigue recordándonos que estamos antes la adaptación de Kenshin con un guión sólido que, al igual que el manga original, es respetuoso con los datos históricos que muestra, como el asesinato del Ministro del Interior Okubo o las referencias a maestros forjadores de katanas. El arco argumental que recoge del manga, el arco de Kyoto, no se si ha sido bien adaptado, ya que no he leído el manga ni he visto la serie entera, pero al menos sí puedo decir que aquí funciona perfectamente, con algunas escenas algo metidas con clavo pero en general confirmando una buena película que tendrá su final en “The Legend Ends”, dejándonos en un cliffhanger muy interesante.
Pasando a los actores, tenemos a los mismos que en la primera parte, cumpliendo perfectamente en sus roles, y destacando tanto a Takeru Satô como Kenshin, más contenido y serio que en la primera entrega, y a Tatsuya Fujiwara, protagonista de otros live-actions como “Battle Royale” o las dos entregas de “Death Note”, como el villano Shishio. Personalmente he cogido manía al actor tras la primera parte de “Death Note”, pero en ésta ocasión, no se si será por pasarse prácticamente todo el metraje vendado de pies a cabeza, pero ha conseguido convencerme. Puede que se deba en realidad a la voz, muy acorde con el personaje. No todo es positivo para Shishio, ya que le he visto falto de corpulencia, al igual que a Sanosuke (interpretado con acierto por Munetaka Aoki), cosa que ya ocurrió en la primera parte, pero que gracias al resto de elementos, guión, actuaciones y acción, se convierten en comentarios irrelevantes. E igual de irrelevante es el siguiente comentario, pero creo que así ayuda a ilustrar más el tono de la película, la relación de Kenshin con Kaoru, la guapa Emi Takei. Ese posible interés romántico no se desarrolla, lo cual por un lado es bueno, pero por otro lado convierte tanto a Kaoru como al resto de amigos de Kenshin en secundarios respecto a la trama, centrándose así en Kenshin y su nueva misión. La películas ya es lo suficientemente larga, 138 minutos, como para añadir momentos románticos que lastrarían el conjunto.
Resumiendo, una gran película de acción, con momentos épicos y espectaculares, numerosos planos-pose que se acerca visualmente al medio original donde nació el personaje, con un guión sólido y respetuoso históricamente, muchos personajes pero sin saturar, con un buen equilibrio entre el drama y la acción y que aunque te deja con ganas de más, consigue satisfacer el hambre de buena acción en buenas películas, sin ser meros guiones-excusa para enlazar escenas de acción. No se si consigue superar a la primera parte de las aventuras de Kenshin, pero como mínimo la iguala, aunque personalmente la he disfrutado más aunque me hubiese gustado ver más a Hajime Saitô (Yôsuke Eguchi), otro personaje histórico que aunque tiene sus momentos, como en la secuencia inicial, merece más minutos en pantalla, aunque tenemos ninjas ésta vez, lo cual se agradece. Ahora, a esperar a la tercera y última parte, que pinta al menos igual de bien que las dos primeras.

NOTA: 8’5

           

jueves, 15 de enero de 2015

KUNG FU JUNGLE (2014)


Cada vez que Donnie Yen estrena una película y me dispongo a escribir la crítica, suelo hablar de las diferentes formas de entender la acción que tiene el actor y coreógrafo y cómo, en cada una de ellas, intenta crear algo nuevo, un estilo que cambia según el tono de la película. De primeras y en mi modesta opinión, es algo bueno, aunque muchos de los seguidores de Yen no están muy de acuerdo y prefieren que sólo haga cosas al estilo de “Flash Point”, tanto en el tono de la historia como en las coreografías marciales. Pero Yen sabe que repetir la fórmula no es algo positivo, ya que el estancamiento al que caería pondría en peligro su carrera, si bien algunas de sus últimas películas no han conseguido la taquilla ni las críticas que esperaba. A pesar de ello, y sin querer alargar este tema demasiado, ya que se supone que esto es una crítica a “Kung Fu Jungle”, pero creo necesario hablar, o escribir, del tema para entender mejor a Donnie y a sus películas. Como he dicho en reiteradas ocasiones, Donnie muestra diferentes estilos de acción en cada película, teniendo dos estilos principales, las artes marciales más realistas, sin cables o sólo para causar determinados efectos en las caídas y golpes, y la vertiente más clásica, más wuxia (en realidad tiene algún que otro estilo en sus pelis, pero no voy a entrar en desmenuzar la forma de dirigir acción de Yen) con cables y vuelos. Viendo esto, es momento entonces de hablar de “Kung Fu Jungle”, una película que une estos dos estilos de acción con la maestría que se puede esperar de Donnie Yen.

Y ya entro en materia. Lo primero de todo, estamos ante una película de artes marciales, no con artes marciales. Todo gira en torno al mundo de las artes marciales, por mucha policía que salga y tengamos incluso tiroteos. El guión, obra de Lau Ho-Leung y Mak Tin-sue, que ya coincidieron en “14 Blades” con Donnie Yen, admito que no es realmente original. Un experto en artes marciales matando a otros se pudo ver, por ejemplo, en “Muerte a medianoche” de 1997 con Gary Daniels y Darren Shahlavi, pero la particularidad en ésta ocasión es un acercamiento al espíritu del wuxia, pero con un toque moderno, por lo que se conforma como una película que podríamos denominar wuxia urbano, pero sin las exageraciones más radicales dentro del subgénero debidas al uso masivo del cable. Aquí el uso de cables es necesario pero no tan exagerado como se podría esperar. Un uso inteligente de los cables además de diversos sistemas marciales dependiendo del personajes enriquecen la fórmula y lejos de buscar el éxito repetitivo, Yen consigue equilibrar las dos vertientes, técnicas reales con algunas más fantásticas. Es un juego cinematográfico saltando del wuxia al policíaco sin que chirrie, gracias a su tono cercano al cómic y al inteligente uso de los arquetipos marciales, un cine dentro del cine en ciertos momentos pero que consigue una entidad propia como película, algo similar a lo que hizo “Gallants” en 2010 pero con un tono más ligero. Otro de los aciertos al usar los mencionados arquetipos es conseguir el tono épico de las producciones de la Shaw Brothers encajando perfectamente en un terreno urbano y actual. Las poses heroicas, las frases antes de un combate y el sabio uso de caras conocidas con un excelente nivel marcial, como Fan Siu-Wong o Xing Yu, van marcando el ritmo de la película, disfrutando todos y cada uno de los combates, muy bien dirigidos y que muestran en todo su esplendor el impecable trabajo de Donnie, ya que se encarga tanto de la dirección de acción como de las coreografías, realmente impresionantes, a pesar de tener un elemento que puede generar críticas negativas, la poca presencia marcial de Donnie. Y es que su personaje tiene pocos momentos para lucirse, exceptuando en su parte final, por lo que vemos más de media película sin ver a Donnie desplegar todo su arsenal técnico en pantalla. Por suerte esto no es tan malo como se podría esperar, ya que ayuda a que Donnie desmigue su presencia en la película pero sin olvidar los combates de Kung Fu entre el resto de actores. ¿Y a quien tenemos en el reparto? A un villano genial como el interpretado por Wang Bao-Qiang, quien ya coincidió con Donnie en la fallida “Iceman 3D” (fallida al menos la primera entrega, mientras esperamos la segunda parte) y que aquí consigue superar a su personaje algo irrisorio de dicho film. A pesar de que sobra un poco la parte en la que se justifican sus actos con la enfermedad de su esposa, secuencias con cierto toque terrorífico o inquietante, es precisamente la atmósfera la que consigue que no sobre del todo. El resto de personajes están correctos, cayendo el peso sobre Wang y Yen. Antes de dejar el reparto de lado, cabe destacar los innumerables cameos que aparecen desperdigados por la película, en un auténtico homenaje al cine de artes marciales de los ’70: David Chiang, Andrew Lau, Peter Kam, Kirk Wong, Raymond Chow, Tony Leung Siu-Hung, Lee Tat-Chiu, Soi Cheang Pou-Soi, Dion Lam, Roy Szeto, Yuen Bun, Bruce Law, Derek Kwok, Billy Chan, Bey Logan, el propio director Teddy Chen e incluso Jackie Chan y Lau Kar-Leung (o Liu Chia-Liang) en televisores mientras aparecen películas de ellos dos. Directores, productores, coreógrafos, especialistas o compositores, gran parte de la gente que encumbró el cine de Kung Fu en los setenta y ochenta, lo que hace, como he dicho antes, junto a las coreografías clásicas, un auténtico homenaje al cine de género pero dándole un toque moderno y actual sobresaliente.
A veces es difícil plasmar en una crítica la opinión real de la película, ya que a veces las palabras tienden a encorsetar demasiado las ideas y a no quedar claras las cosas. Por eso me gusta intentar resumir lo explicado de forma más coloquial al final de las críticas, así que, a ello. “Kung Fu Jungle” demuestra que Donnie Yen es todo un genio en lo referente a coordinar y coreografiar la acción, sacando lo mejor de cada actor, como en el combate entre el villano y el personaje interpretado por Fan Siu-Wong, un combate de “espadas”  de puro wuxia pero sin las exageraciones habituales. El perfecto equilibrio entre el cine de Kung Fu de los setenta con el thriller policiaco actual, junto a una dirección potente y un elenco perfecto en sus papeles hacen de ésta película una de las mejores del 2014, un cómic visual que crea o propone un nuevo subgénero dentro del cine hongkonés del que personalmente quiero ver más, una revitalización necesaria y sobre todo un uso perfecto de cables. Bravo por Donnie Yen y el resto del equipo de la película, una demostración de que Donnie tiene mucho que decir aún a los que pensaban que no volvería a rodar una película potente y muy buena de artes marciales tras las malas críticas recibidas a “Special I.D.”, “The Monkey King” o “Iceman 3D”. Es momento de reflexionar respecto a lo que se espera de Donnie, a examinar bien sus últimas películas y saber diferenciar su trabajo técnico del artístico, siendo el primero incriticable y magistral, por mucho que en general la película o películas hayan defraudado a parte del público que sólo busca repetir incesantemente una fórmula de éxito, cosa que si hubiese hecho, también hubiese sido criticado. Es indiscutible que Donnie Yen se está transformando en uno de los mejores directores de acción chinos, tras su mentor Yuen Woo Ping, Corey Yuen o Sammo Hung, pero tiempo al tiempo…


NOTA: 8’75