lunes, 15 de septiembre de 2014

FALCON RISING (2014)

Actualmente no hay demasiadas estrellas occidentales dentro del cine de artes marciales. Si quitamos a Michael Jai White y a Scott Adkins, no nos quedan muchos. Si, tenemos a Van Damme, a Matt Mullins, Jon Foo, Darren Shahlavi o Gary Daniels, pero dentro de este subgénero, no hacen grandes películas. Personajes secundarios o películas con difícil o nula distribución así como películas que no consiguen sacar todo el potencial del actor. En el caso de Daniels, ya demostró su gran calidad en los noventa y aunque se agradecen sus películas, no llegan a lo que fue. De vez en cuando aparecen títulos como las dos secuelas de “Invicto”, “Promesa sangrienta” o “Ninja” y su segunda parte, títulos que nos devuelven a los noventa con grandísimas coreografías. Y en este grupo se encuentra “Falcon Rising”, antes “Favela”. Es curioso que de los títulos anteriores, en dos de ellos se encuentre Michael Jai White, convirtiendo su nombre junto al de Scott Adkins en las grandes estrellas del género en occidente, sobre todo si vemos que para producciones asiáticas les han requerido para dejar ver sus respectivas técnicas. Pero esto no es un reportaje sobre los grandes artistas marciales de este siglo XXI, si no una crítica a “Falcon Rising”, pero he visto necesario  puntualizar un poco el contexto en el que se ha estrenado lo último de Jai White, que incluso en Estados unidos ha sido estrenada en algunos cines para pasar el video bajo demanda (VOD) Entrando en materia, “Falcon Rising” es una película que recupera el espíritu del cine de acción de los ’80 y ’90, con un guión-excusa para lucimiento de las escenas de lucha. Ernie Barbarash deja de momento a Van Damme (le dirigió en “Juego de asesinos” junto a Adkins, “6 balas” y la próxima “Pound of Flesh”) para, bajo la producción de Isaac Florentine (“Invicto 2”), comenzar una nueva franquicia con el ex-marine John “Falcon” Chapman, un personaje atormentado por sus recuerdos en la guerra (supongo que Afganistán, ya que no mencionan dónde luchó) que viajará a Rio de Janeiro para encontrar a los agresores de su hermana, a la que han abandonado pensando que había muerto. La dirección de Barbarash ha mejorado bastante en las secuencias de acción, aunque puede que en parte se haya debido a tener a Larnell Stovall como director de acción, incluyendo las espectaculares coreografías de lucha. Los momentos más dramáticos son los más flojos de todo el film, poniendo toda la carne en el asador para que se puedan seguir y disfrutar mucho las escenas de artes marciales, que junto a la perfecta ejecución de Jai White y del equipo de especialistas hacen de esta película una de las mejores del año. Insisto, esto se debe sobre todo a las secuencias de acción, ya que el resto del metraje no es nada llamativo, por lo que acentúa que lo mejor de toda la película sean las escenas de lucha. Con esto no quiero decir que sea un guión malo, si no que es un guión muy típico, algo predecible, vamos, una excusa para unir las secuencias de lucha sin demasiadas complicaciones, un guión correcto y sencillo que va directo al grano.
Volviendo al tema de las peleas, como he dicho la ejecución de las mismas de Jai White es realmente impresionante. Jai White es muy técnico, y Stovall lo sabe, por lo que aprovecha para explotar las técnicas puras de Karate del que Jai White es experto, sin olvidar las patadas en salto más espectaculares. Si además metemos a Lateff Crowder, experto en Capoeira y con una secuencia en concreto para su lucimiento, a parte de las secuencias finales, el entretenimiento y la calidad están servidas. Además tenemos una lucha final de katana contra tonfas (por cierto, una de las armas de Kobudo que peor se me ha dado hasta el punto de cogerla cierta manía, hasta que he visto esta secuencia) increíble, con planos más largos de lo habitual que hacen que literalmente flipe con cómo los maneja Jai White. Podría seguir alabando las coreografías durante horas, dando ejemplos en cada pelea de lo magistral de las mismas, pero creo que ya he dejado claro que son muy muy buenas, de las mejores coreografías que he visto este 2014. El nivel de Stovall sube un peldaño más sin caer en la repetición de la fórmula que le ha convertido en un nombre de culto en los círculos de cine marcial más especializado. Su entrada en 87Eleven Action Designer le ha lanzado al primer plano y en cada nuevo trabajo suyo vemos por qué es uno de los mejores coreógrafos actuales. La mezcla de técnicas de Karate, Kobudo, Kendo, Jiu Jitsu y toques de Kung Fu, junto a la acción balística es soberbia, tanto por el diseño, la ejecución, la filmación y el montaje. Una buena ración de todo esto en una hora y cuarenta minutos no se ve muchas veces.
Si las secuencias de artes marciales son el verdadero plato fuerte de la película, situando esta película entre lo mejor de Jai White junto “Invicto 2”, “Promesa sangrienta” y “Black Dynamite”, justo antes de “Rompiendo las reglas 2”, en la parte dramática, no nos podemos quejar. No ha habido ningún actor que me chirrie, si acaso algún personaje o su presencia en determinadas secuencias, metidas con calzador, como el personaje de Kuka, un chico de las favelas que tiene un encontronazo con el protagonista en una secuencia forzada pero que igualmente se agradece por la pelea de White contra varios atacantes. El caso es que incluso hay dos personajes de los que no me importaría ver un spin-off, Thiago y Bororo, interpretados respectivamente por Jimmy Navarro y Lateef Crowder. Quitando el giro de guión de sus personajes, sería muy interesante una película con dos policías de las favelas, ya que sobre todo Thiago es un personaje interesante de explorar. El resto del reparto, con un Neal McDonough relajado, Masashi Odate como el villano de la función, y la presentación de Laila Ali, hija del mítico Mohammed Ali, como actriz de cine tras su paso por la televisión, funcionan correctamente, conformando la historia entre todos, de forma muy sencilla, de libro. Los personajes necesarios para dar los pasos correctos y desplegar todas las armas en la parte de acción. No hay historias secundarias que rompan el ritmo, el camino queda bien marcado y delimitado entre todos, sin ocultar demasiadas sorpresas pero que al final, te deja un muy buen sabor de boca, la sensación de estar satisfecho pero de querer más. Más “Falcon” Chapman, más Jai White, más Larnell Stovall más Ernie… bueno, si es Isaac Florentine, mejor. Por cierto, la música encaja de nuevo a la perfección, dramatizando momentos de frases lapidarias de White o en el momento en el que Chapman se enfada, usando los clichés visuales que mejor funcionan y haciendo que se disfruten incluso más las secuencias que estos momentos anuncian que viene, un despliegue de puñetazos, luxaciones y patadas espectacular.
Resumiendo, algunas de las mejores secuencias de artes marciales del año en una historia típica y tópica pero no por ello deja de funcionar. Un divertimento con el espíritu de los ’80 y los ’90, incluyendo ciertos guiños u homenajes en localizaciones (¿cuántas películas terminaban en naves en el puerto, o tenían secuencias de acción en ellas?) e incluso técnicas y momentos de grandes momentos del cine de género de los ’90 y a directores como Sheldon Lettich, pero con ese toque oscuro que actualmente existe en el cine de acción de serie B, algo que está ayudando a levantarlo. Un joya marcial al que la falta un guión un poquito mejor y un director más personal pero que gracias a las propias escenas de lucha consigue convertirla en una de las mejores películas del año, manteniendo a Jai White en la cima, aunque siga compartiéndola con buenos amigos suyos, del subgénero.

NOTA: 8

         

sábado, 5 de julio de 2014

ICEMAN 3D (2013)


No puedo ocultar que me encanta Donnie Yen. Poco a poco se ha convertido en una de las mayores estrellas del cine hongkonés gracias a su visión de la acción, pasando de un actor espectacular en cuanto a artes marciales, a uno de los mejores directores de acción del cine asiático. Supongo que más de uno, cuando lea estas palabras pensará que me ciega mi parte de fan, pero a esas personas quiero recordarle que mi planteamiento a la hora de escribir una crítica se divide en la parte de fan y la parte más objetiva, intentando equilibrar ambas formas de pensar. Remarco este punto antes de meterme con la crítica en sí para intentar dejar claro que mi parte de fan, inevitablemente, comparará la película que critique con las anteriores del actor, director, actriz o coreógrafo, buscando la evolución o no, para pasar después a una valoración de la película al margen de la estrella de turno, me guste o no. Y tras, espero, dejar claro esto, empiezo.
“Iceman 3D”, como ya sabrá todo el mundo aficionado, es una nueva versión de “The Iceman Cometh” de 1989, que dirigió Clarence Ford con Yuen Biao como protagonista, además de director de acción junto a su equipo de especialistas, Yuen Wah (villano de la película), Yuen Tak y Chin Ka-lok y acompañado en el reparto de Maggie Cheung y Anthony Wong. La idea era modernizar la película manteniendo el toque humorístico pero dividiéndola en dos partes de las que de momento se ha estrenado la primera. ¿Y qué puede aportarnos este remake? De primeras, la historia la han hecho más…densa, bueno, no es la palabra flashbacks continuos que ayudan a que la historia se alargue más que en la original. En ese sentido, Yen está perfecto, con un toque cómico al descongelarse en la actualidad, 500 años después de su época, la dinastía Ming, y su ejecución de técnicas marciales sin cable es la habitual en él, muy rápido y técnico, al igual que el de sus compañeros descongelados, Wang Bao-Qiang y Yu Kang, cuyos personajes son bastante caricaturescos pero que cuando tienen que ponerse serios y agresivos, lo hacen perfectamente. Incluso esta mezcla me chirría un poco, al pasar de dos tontorrones fuera de su lugar a peligrosos guerreros. Pero bueno, es la gracia de la película y aunque no me ha convencido algunas veces, cumplen su función para relajar el ambiente en ciertos momentos. Pero detrás de ellos tenemos a Simon Yam orquestando todo y dando forma a la verdadera trama de la película. Poco a poco va ganando enteros y su personaje termina siendo de lo mejor de la película. Se agradece tener a gente como Lam Suet como secundario en un papel algo plano pero como siempre, realizado a la perfección por Suet. Los intentos de dar mayor empaque a los personajes respecto a la original no están demasiado mal conseguidos, pero sinceramente, la historia no pide personajes complejos, si no entretenimiento como ofrecía y daba la película original. No quiero dejar de lado a la fémina de la película, Eva Huang, que está algo lejos de Maggie Cheung, que lo interpretó originariamente. Está correcta, con algún que otro momento bueno, pero es demasiado arquetípico y para mi gusto le falta algo más de carisma, pero cumple en su papel tanto cómico como dramático.
adecuada, ya que tampoco es un guión muy elaborado. Extiende y desarrolla más la historia, si bien es cierto que tampoco era realmente necesario, pero sí consigue modificar lo suficiente la historia como para crear una nueva película basándose en la misma idea. Es evidente que por mucho que se aumente la historia, el guión no llega a ser ejemplar ni consigue que esta primera entrega sea el cañonazo de película que se esperaba, sobre todo debido a Donnie Yen, protagonista y director de acción de la película. El tono de humor no encaja demasiado bien con algunas secuencias violentas y sangrientas, usando el humor cantonés sin demasiado acierto, sobre todo con una banda sonora épica y bastante buena, pero que desentona con el tono del film. Pero claro, tengo la impresión que en ningún momento, cuando Mark Wu y Lam Fung escribían el guión, pensaban en una historia compleja, llena de matices e interpretaciones para conseguir galardones. En el aspecto de las interpretaciones, no quiero que parezca que son malas, al contrario, las veo acertadas y ajustadas, pero los personajes no tienen una profundidad excesiva. El personaje de Donnie Yen, He Ying, va ganando profundidad a medida que vamos conociendo su pasado, a través de
De momento, haciendo un pequeño resumen, tenemos un guión más desarrollado que la original, actores que cumplen su cometido, personajes que se van desarrollando poco a poco y las líneas maestras de la trama que concluirá en una secuela. Pero no sería la película que es sin no tuviésemos en cuenta las escenas de acción, el campo por excelencia de Donnie Yen. Mucho se ha criticado las últimas películas de Yen, sobre todo “Special I.D.”, al esperarse otro “Flashpoint” o “Duelo de dragones” y no serlo, pero sinceramente (y en parte habla el fan) la grandeza de sus secuencias de acción no sólo están por ser brutales y contundentes, usando técnicas de suelo, de grappling, proyecciones y demás, si no por conseguir alejarse de un estilo excesivamente definido e innovar en conceptos íntimos de las artes marciales. El ritmo, la ejecución de las técnicas y cierto grado de realismo sustituyen a las peleas épicas de lo que parecen superhombres, incluso atravesando paredes. Eso fue “Special I.D.”, si bien el tono cómico de muchas secuencias no consiguió encajar con el resto de la película, ayudando a que aumentasen las críticas negativas. Yen adapta su visión de la acción al tipo de proyecto que es, y “Iceman 3D” es una película fantástica sobre unos soldados imperiales de la dinastía Ming descongelados en nuestra época, por lo que la acción tenía que ir acorde, y los cables y los efectos digitales ayudarían a que Donnie se acercase al jianghu, ese género literario un paso por delante al wuxia o género de espadachines, donde los héroes pueden proyectar su energía interna o prácticamente volar, lleno de magia y fantasía. Yen se desmelena con algunas técnicas de Kung Fu sobrehumanas y todas y cada una de ellas perfectamente ejecutadas y muy bien filmadas, incluyendo la locura del shieldboarding, vamos, snowboarding en escudos. Lo único que las lastra un poco son los efectos especiales digitales, seguramente pensados para el 3D y que al no verse en este formato, resultan demasiado evidentes. Incluso algunos chroma, la famosa pantalla azul o verde donde se incrustan en post-producción los efectos y / o fondos por ordenador, hacen daño a los ojos. Por suerte, si entras en la película, pensando bien el tipo de producto que es, puede verse sin problemas y disfrutar de unas muy trabajadas secuencias de acción y bien dirigidas por Law Wing-Cheong, miembro de la Milkyway de Johnnie To, aunque en determinados momentos podrían haberse filmado incluso mejor, pero nada importante.
En definitiva, una película espectacular, muy entretenida y fantástica, con ciertos toques de humor cantonés que no terminan de encajar del todo, una historia algo alargada pero con buenas secuencias de acción que equilibran todo y unos efectos digitales peores de los que deberían ser. A pesar de todo, excepcional el trabajo de Donnie Yen como director de acción a pesar del abuso de cables en ciertos momentos y sobre todo con una pelea final muy épica en el puente Tsing Ma de Hong Kong, el séptimo puente colgante más largo del mundo, sin duda de lo mejor de la película, pero sin menospreciar otros combates como en la discoteca. Espero que la segunda parte, con mayor papel para Simon Yam, o eso indica todo, mejore los fallos perdonables de esta primera entrega.

NOTA: 7

miércoles, 21 de mayo de 2014

THE MONKEY KING (2014)


La esperada nueva versión de la novela clásica “Viaje al Oeste” con Donnie Yen como el mítico Rey Mono además de director de acción ha sido una de las películas más esperadas. En 3D y con un reparto de lujo bajo la dirección de Pou-Soi Cheang se antojaba cuanto menos curiosa de ver, sobre todo por el mencionado uso del 3D y un presupuesto más que abultado. La historia realmente sólo nos presenta, como bien indica el título, al Rey Mono, centrándose en una parte de la novela, y prevista al menos una continuación donde veríamos a Tripitaka y el susodicho viaje al oeste en busca de las escrituras de Buda. La película en sí es espectacular, con buenos efectos digitales, pero lejos de ser lo mejor del mercado. No obstante, la imaginería mitológica china se adapta bastante bien a los medios infográficos de este film, con todo su colorido saturado. Muchas son las adaptaciones de la historia original y las ediciones diferentes en diversos lenguajes como para centrarme en si es una buena adaptación o no. De primeras diría que sí, pero creo que es más justo dejar de compararla y centrarnos en la película en sí.
Soi Cheang rueda de forma fluida las escenas de acción y de efectos digitales, sin demasiadas florituras ni en una búsqueda de un estilo que lo diferencie de otros directores que podrían haber rodado de la misma forma toda la película. Es evidente que el director cumple las expectativas gracias a la labor del propio Donnie Yen en las secuencias de acción, incluyendo efectos digitales y de cable. En este sentido, es muy buena, alejándose del estilo que parece gusta más de Yen, es decir, nada de “Flashpoint” ni “Duelo de Dragones”, ni siquiera “Special I.D.” Podríamos decir sin temor a equivocarnos, que Yen tiene dos tipos de películas de artes marciales cuando dirige la acción. Por un lado las mencionadas “Flashpoint”, “Duelo de dragones” y “Special I.D.”, con peleas más reales y brutales, pero por otro lado tenemos películas más clásicas con uso de cables, wuxias bien rodados pero donde apreciamos menos a Yen y más a su doble con el uso y puede que abuso de cable. En este caso, estamos en este segundo tipo de dirección unido a técnicas de Kung Fu modernas y tradicionales del Mono. Personalmente, prefiero su otra faceta, pero aquí consigue equilibrar los efectos digitales con la acción más física, si bien no es lo que más se puede ver, con algunas batallas muy bien planificadas para mostrar en todo su esplendor la fantasía china, lográndolo con creces. En este sentido, visualmente es impecable, si bien algunos chromas "cantan" un poco, no desmerecen el resto de imágenes. Es evidente que es lo más acertado al tratarse de una película fantástica, y me ha resultado muy cómodas y agradables de ver las secuencias de lucha, sin molestar los efectos digitales, aunque también admito que podrían haber estado mejor. No obstante, es un buen ejercicio de cine más familiar, dado que la historia así lo pide. Es más, el personaje de Donnie Yen, Sun Wu K’ung, el Rey Mono, es interpretado a la perfección, siendo un personaje irritable y gamberro que suele sacar de quicio a pesar de ser el protagonista. En este sentido, tanto el trabajo de caracterización como el de interpretación nos traen a un Rey Mono en perfecta forma, con sus momentos dramáticos que sin llegar a ser demasiado profundos, cumple su cometido en la historia. Y si hablo de Donniy Yen, tengo que hablar del resto del reparto, empezando por un Chow Yun Fat muy contenido, elegante y distintivo en su papel del Emperador de Jade, seguido de Eddie Cheung como el Maestro del Rey Mono , de nuevo bastante contenido, ya que en general, el único que se podría considerar que sobreactúa es el propio Yen al ser su personaje como es. Aaron Kwok está perfecto como el villano de la función, el Rey Demonio Toro pero de nuevo con topamos con el motivo para el que todos los actores estén perfectos, y es que el propio guión se rebaja levemente para que la película sea familiar, no exenta de momentos más oscuros, pero arquetípicos para presentar la historia.
Quizás me esperaba algo menos familiar, pero sin duda se trata de una película muy entretenida de ver, con buen ritmo, humor, buena acción y casi siempre buenos efectos digitales, con un personaje protagonista que realiza un pequeño viaje en busca de sí mismo, con momentos épicos, el nacimiento de un personaje muy carismático y emblemático que da exactamente lo que promete. Puede que no sea la película que muchos esperábamos, y ni tan buena como han dicho algunos, ni tan mala como dicen otros. Es cine fantástico chino en su más pura expresión, con un metraje ajustado pero perfecto para una primera entrega que espero continúe con Donnie Yen, quien dice que de primeras no participará en la secuela que ya está prevista. Espero que esto cambie y podamos ver el viaje con Donnie a la cabeza en una buena adaptación de todo el libro.

NOTA: 7

                       

viernes, 9 de mayo de 2014

IN THE BLOOD (2014)

Tras sus tímidos inicios en el cine, Gina Carano ha logrado comenzar a protagonizar películas, y tras “Indomable”, su nueva apuesta como estrella de la función es “In the Blood”, un thriller de acción dirigido por el actor y director John Stockwell (“Turistas”, “Marea letal”) El argumento es bastante sencillo. Durante la luna de miel, el marido de Ava (Carano), Derek (Cam Gigandet) sufre un accidente al caerse de una tirolina y desaparece durante su traslado al hospital. Ava, entrenada desde niña por su padre, un auténtico loco de la supervivencia, pedirá ayuda a la policía, pero ni todo el dinero de la familia de Derek ayuda a encontrarle. Por ello, Ava decidirá encontrarle por sí misma y poniendo en uso todo lo que su padre le ha enseñado. Una historia mil veces vista pero con el añadido de tener a Gina Carano, una auténtica luchadora de MMA y Muay Thai, como protagonista. Curiosamente, aunque la podemos ver en acción en muchas ocasiones, exceptuando un par de secuencias, no podríamos considerar esta película un film de artes marciales. Ni el trasfondo ni en la propia acción, las artes marciales tienen su hueco más allá de mostrar la dureza con la que lucha el personaje de Carano, Ava, una mujer sin pasado, exceptuando el durísimo entrenamiento al que la sometió su padre, Stephen Lang. Técnicas reales, lejos de florituras, exceptuando alguna que otra técnica de grappling de las que Carano es experta. La dirección de Stockwell no es lo suficientemente clara o estable para poder apreciar mejor aún la ejecución de las coreografías de lucha, pero tanto el montaje como los propios movimientos de cámara si consiguen que podamos seguir de forma coherente las peleas. De nuevo tenemos la manía de la cámara al hombro, sin dejar de moverse, pero dentro de los límites que marca el propio subgénero al que se ciñe la película, la acción. Por que por mucho drama que le quieran meter al film, es una película de acción con tintes ochenteros, un nuevo regreso al espíritu Cannon y de serie B que tan buenos momentos nos ha dado al aficionado. Pero todo ello mezclado con cierto estilo visual sucio, apoyado en una fotografía arenosa que a su vez se apoya en los movimientos de cámara y el montaje para buscar cierto sentido de realidad dentro, una vez más, del género de acción, es decir, que no olvida que todo lo que pasa realmente nos va dirigiendo a las secuencias de acción con Carano en plena forma, convincente en su interpretación (no es que estemos delante de un personaje complejo lleno de capas, más bien hay dos capas, la Ava luchadora, y la enamorada nueva esposa) y apoyada en un reparto como los mencionados Gigandet y Lang, Danny Trejo, inmenso en su corta pero importante colaboración, básicamente dos secuencias, al principio y al final, o los veteranos Luis Guzmán y Treat Williams, en personajes secundarios, de cierta importancia pero que aportan cierto empaque al film. De forma anecdótica, no quiero dejar de comentar que se rodó en Puerto Rico y durante buena parte del metraje se puede escuchar hablar en español a los numerosos actores puertorriqueños del film.
Por decir algo negativo, no es la película que al menos me esperaba de Gina Carano. Más artes marciales, más patadas, algo más estilizado, lo cual no es realmente negativo, ya que la película promete acción y la tiene, pero quizás le hubiese sentado aún mejor ver más MMA. El guión comienza siendo bastante normalito para tener un desenlace poco convincente, quizás algo enrevesado y no consigue engancharnos. No obstante, se agradece poder disfrutar de una película como esta para saciar algo el hambre de cine de artes marciales mientras van llegando otras películas del género más prometedoras aún, incluyendo los próximos proyectos de Carano, que esperamos con muchas ganas.

NOTA: 6’75