jueves, 7 de julio de 2011

CRÍTICA: 13 ASESINOS

Hace mucho tiempo que he dicho que Takashi Miike es un genio. Desde sus comienzos en el V-Cinema ha demostrado ser más que un director todoterreno. Su filmografía está compuesta por títulos míticos japoneses como "Shinjuku Triad Society", "Fudoh: The New Generation", "Full Metal Yakuza", la trilogía "Dead or Alive", "Salary Man Kintaro", "The Happines of the Katakuris", las dos partes de "Crows Zero", "Visitor Q", "Ichi the Killer", "Audition", "Llamada Perdida", "Zebraman" y su secuela, "Izo", "Gozu", "Sukiyaki Western Django" o "Yatterman".
Tras relajar su filmografía rodando desde el 2008 sólo dos películas por año (4 en 2007, 5 en 2006 u 8 en el 2002), parece que Miike ha encontrado un hueco en el panorama internacional haciendo que tanto público como crítica le miren con otros ojos... y eso que ha logrado mantener su propio estilo como director aunque sus largometrajes se encuadren en determinados géneros y distintos tipos de público.
Por otro lado, antes de meterme de lleno en la crítica de esta película (disfrutada en pantalla grande esta misma mañana), me gustaría hablar del jidaigeki, o películas de época, de samuráis. Es un género que en manos de directores clásicos como Kurosawa o Inagaki crean películas mágicas y magistrales, pero que en los últimos años, exceptuando obras muy concretas, como las filmadas por Yoji Yamada a partir de "El Ocaso del Samurái", no habían logrado, al menos a mí, llenarme con la emoción que los grandes clásicos conseguían. Es evidente que no he podido ver todos los chambaras nipones, pero sí los suficientes para no encontrar ningún título que sobresalga demasiado. Si, los hay buenos y muy buenos, pero también hay malos y muy malos. Un género que parece que no volvería a tener el brillo de antaño... hasta que, gracias al éxito de los últimos títulos de Miike, este director tan bizarro y poético, ha logrado no sólo devolver el esplendor al género, si no unir la narración clásica que parecía atada a los propios directores clásicos, con la narración más moderna.
Y entro en materia. Este remake del título de 1963 tiene dos partes bien diferenciadas. La primera parte está filmada al estilo clásico, con planos reposados, ya sean cortos o largos, con diálogos y gestos que muestran las costumbres de la época y el extremismo de las costumbres de los samuráis, donde los conceptos de lealtad y servidumbre son tratados de forma abusiva por quien ostenta el poder. La dualidad entre la servidumbre extrema y lo correcto luchan en los personajes hasta llevarlos a una única solución para intentar devolver el honor a sus familias, el harakiri, o seppuku. Sin haber visto (aún) la película original no puedo compararla, pero aquí, Daisuke Tengan ("Doctor Akagi", "Audition", "La anguila") guionista e hijo de Shoei Imamura, nos muestra el descontrol por parte del hermanastro del Shogun de su propio poder, de la locura de quien se cree por encima de todo y de todos y de cómo se enfrenta realmente a su sueño, la guerra. Viviendo en una época de paz, sueña con la violencia de la guerra, y para llegar a ella, como de si un juego se tratase, se deja guiar como un niño pequeño detrás de un caramelo. Por otra parte, la lealtad a sí mismo, a lo correcto, es magistralmente retratado por Miike con ese grupo de 13 personajes, 12 de ellos samuráis, que aunque saben casi desde el principio que su misión es suicida, siguen adelante sin rechistar, siendo ellos quienes siguen el verdadero Bushido, el Camino del Guerrero. No le temen a la muerte, cosa que el bando enemigo, aunque les superan ampliamente en número, no consigue. Mientras nos muestra a personajes de verdad, Miike va dejando notas de lo que nos vamos a encontrar con un par de secuencias de acción, e incluso alguna de humor, a parte de un inicio 100% Miike. Una atmósfera casi barroca, con una fotografía sublime y fantasmagórica y unos personajes estremecedores, como la mujer a las órdenes del malvado Naritsugu en una secuencia que podría formar parte de "Audition" o del capítulo de Miike de "Maestros del Horror", titulado "La Huella" (Imprint)
Y llegamos a la batalla final. Sabiamente el director se ha guardado su parte más comercial para rodar una sublime escena de combate de unos 45 minutos de duración donde asistimos a su maestría en estas escenas. Si en las dos entregas de "Crows Zero" asistimos a batallas entre estudiantes, unido a cintas más de entretenimiento como "Yatterman", la dos de "Zebraman" o "La Gran Guerra Yokai", aquí vemos unas coreografías de auténtico lujo. Una planificación excelente de esta secuencia es lo único que se podía hace para llevarla a buen puerto. Los actores, al margen de su calidad dramática, indiscutible en todos ellos, perfectos en sus papeles, logran transmitir la fuerza violencia de sus combates, y se comen la pantalla en cuanto van apareciendo los 13 asesinos. Miike hace que les tengamos miedo a todos ellos, incluyendo al más joven del grupo. Es normal haber leído críticas muy buenas de esta secuencia, ya que es perfecta. Es la primera vez que veo una secuencia de peleas entre samuráis de la tensión y calidad de esta... Vemos coreografías de katanas de verdad, sin los a veces excesivos planos de otros títulos anteriores del género. El Bushido aquí se respira en cada pelea, peleando por lo que se cree, no por órdenes dadas por el señor al que se sirve. Se lucha por lo que es justo y bueno para todo el mundo, lejos de ambiciones egoístas. El personaje protagonista, Shinzaemon Shimada (interpretado magistralmente por Kôji Yakusho, actor fetiche de Kiyoshi Kurosawa) devuelve el honor al lugar que le corresponde, mostrándonos el espíritu del Bushido.

Es evidente que me ha gustado, ¿no? Creo sinceramente que Takashi Miike ha logrado crear una obra maestra tanto para los que aman el cine clásico como para las nuevas generaciones que tienen a Tarantino como su director preferido. Miike ha demostrado nuevamente su calidad de director sin venderse a productos comerciales y manteniendo su toque de autor que le encumbró en el cine más bizarro de los noventa, ya sea por la forma en la que muestra la violencia (que aquí muestra muchas veces fuera de plano, logrando un efecto más dramático con los excepcionales efectos sonoros) el terror o los personajes extraños, como el 13º asesino, sobre todo una vez terminada de ver...(cuando la veáis, lo comentamos, para no hacer spoiler) Hace un par de años hice un reportaje sobre la película perfecta, con el caso de Stephen Chow y su "Kung Fusión", pero en esa ocasión, casi me atrevería a decir que Miike ha logrado llegar a esa película perfecta que todo cineasta busca y que no muchos encuentra. Aunque con Miike nunca se sabe, ya que ahora estamos a la espera de su nuevo remake de "Harakiri", otro clásico de samuráis, rodado en 3D... ¿Se superará nuevamente? No me extrañaría, la verdad.





http://www.youtube.com/watch?v=u_ILO2RWhEw

2 comentarios:

Blood dijo...

No veas lo guapa que tiene que estar, ojalá la pongan aquí en el cine, aunque sea subtitulada, cosa que me extraña, pero esta es de las que tiene que molar tela verla en el cine, esas batallas hay que verlas en el cine si o si.

Ronin dijo...

Blood, ¿has conseguido verla en el cine?