miércoles, 10 de julio de 2013

CRÍTICA: "COMMANDO. ONE MAN ARMY" (2013)



Muy de vez en cuando, aparece una película que llama poderosamente la atención al fandom. En este caso, al fandom del cine de acción y artes marciales más espectacular. Tras el impass de Tony Jaa, y mientras esperamos su regreso y las nuevas películas de gente como Scott Adkins, Michael Jai-White o Iko Uwais, esta vez ha sido la India quien nos da un respiro y alimenta nuestro hambre marcial. Vidyut Jamwal es la estrella que trata de crearse un nombre en el panorama internacional, o al menos en Bollywood. Para que destaque como estrella, aprovechando el éxito de “Force” de John Abraham, el mismo guionista de ésta une fuerzas con un director novel como Dilip Ghosh y un reparto carismático pero sin destacar en exceso, con Jaideep Ahlawat (“Gangs of Wasseypur”) como el villano AK 74, Pooja Chopra (“Fashion”) como Simrit, la chica de la peli, y el veterano Darshan Jariwala (“Kahaani”) como el Coronel Sinha. Leyendo las definiciones de los personajes, es fácil darse cuenta de que son estereotipos de un tipo de cine muy determinado, y si unimos esto a su título, nos hace recordar el cine de acción de los ’80. Sin llegar a ser un remake o reboot de la mítica cinta de Schwarzenegger, ni de otro film indio de los ’70 con el mismo título, este “Commando” con Jamwal trata de unir todo ello con las artes marciales mixtas y acrobáticas. Sólo hay que leer el primer crédito que aparece, donde se afirma que Vidyut realiza todas las acrobacias sin cables y no usa dobles, al más puro estilo Jackie Chan.

    Llegados a este punto, se puede observar que el punto fuerte de la película es la acción, no el guión, que como suele pasar en numerosas películas, es una excusa para lo que nos interesa de verdad, y nos por ello deja de ser una buena película. Un guión típico y tópico, con un duro militar abandonado por su país, por culpa de la burocracia y la política durante unas maniobras cerca de China, volviendo tras ser tratado como terrorista, se verá involucrado en una más que habitual intriga entre mafiosos locales con conexiones políticas y una dulce chica fuerte e independiente. Triángulo amoroso, un villano muy malo, un héroe duro y expeditivo y dos horas de acción, amor y canciones. Si, canciones, que estamos en una película de Bollywood. Por suerte, sólo tres temas algo largos pero bien dirigidos por Ghosh, quien demuestra tener muy buen pulso para rodar la acción aunque algunas secuencias, o mejor dicho planos, son mejorables. La acción es sobre todo física, apoyada en la agilidad y técnica de Vidyut, bastante más plástica que la de otras estrellas de la acción india, pero que no llega a unos límites chinos o hongkoneses. Esto no es problema para disfrutar de las coreografías del sudafricano Franz Spilhaus, y tengo que admitir que Vidyut es tremendamente ágil para la
masa muscular que tiene, pero a la hora de pegar patadas (poniéndome técnico en lo referente a artes marciales) no es demasiado técnico. No obstante, los saltos y acrobacias de Parkour, son realizadas con tremenda facilidad.

    Una mezcla entre “Acorralado”, “Pisando fuerte” y Tony Jaa, con ese toque tan genuino indio y una buena fotografía que aunque no logra que sea una gran película, sí que consigue destacar por encima de la media gracias a esas estupendas secuencias de acción y artes marciales que hace tiempo esperamos con muchas ganas. Es más, me atrevería a afirmar que puede sentar las bases de una prometedora carrera, permitiéndole aportar al subgénero un soplo de aire fresco que es muy agradecido.

NOTA: 7’5


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