domingo, 23 de junio de 2013

CRÍTICA: "THE GRAND HEIST" (2012)

En esta ocasión, viajamos en el tiempo y el espacio a Korea en el siglo XVIII, donde el hielo es un bien muy preciado y la corona se encarga de distribuirlo y venderlo. Los nobles que lo controlan, se enriquecen mientras el pueblo pasa penurias, pero el destino hará que dos personajes muy diferentes entre sí, unan fuerzas y junto a un ecléctico grupo, planeen robar el hielo. Todo ello con intrigas palaciegas y un ritmo endiablado lleno de aventuras, acción y humor. Todo esto nos ofrece Kim Joo-hon en su debút como director tras encargarse del guión de "Secret Reunion", y pasa con nota al ofrecernos una, como han dicho en otras ocasiones, versión chosum de "Ocean's Eleven", aunque mantiene su identidad propia combinando O Se-young ("Guerra de flechas") y Kim Sin-ung ("My PS Partner") Sus coreografías, con un uso acertado y mínimo de los cables (sobre todo gracias a la secuencia en el hielo, usado muy bien para dar a los dos personajes involucrados en la pelea un aspecto cercano a los héroes de los films chinos de Kung Fu. Una intriga bien planteada y sobre todo una muy buena dirección que permite ver todo lo que pasa, ya sean peleas, el hielo resquebrajándose o una riada dentro de un túnel.
dos géneros en una misma película. Estos géneros son el del robo espectacular y casi imposible y las intrigas políticas e históricas. Entre medias tenemos secuencias de acción realmente buenas, y sólo puedo echarle en cara esos efectos digitales no muy bien conseguidos pero que con el tono de la película, comedia de acción con elementos narrativos extraídos del cómic, hace que se pasen por alto. Y esto todo gracias a lo sumamente entretenida que es. Los momentos de intrigas políticas dotan de mayor fuerza a la historia, momentos de relax visual para seguir con acción, cortesía de

En ciertos niveles de construcción de personajes, usan arquetipos para los miembros de este grupo de ladrones, con algunos más desarrollados o con más minutos den pantalla que otros, pero conforman un grupo habitual pero esperado por quien se acerca a esta película. Esto no significa que su simplicidad sea mala, al contrario, ya que se agradece una trama consistente unida a estos arquetipos (el experto en trasnporte, en explosivos, información, disfraces...) que están para lo que se espera de ellos. Lo bueno es que a pesar de ello, todo funcionan muy bien, como un reloj suizo y que sepamos más o menos que van a hacer cada uno de ellos, y cuando toca su secuencia estelar, es lo suficientemente bien escrita y montada como para aumentar el grado de disfrute.
De momento sólo ha conseguido una nominación en los Grand Bell Awards de Korea del Sur al Mejor Nuevo Director y un premio posterior en Fantasporto 2013, el Orient Express Section Grand Prize como Mejor Película. Esto nos da una idea de lo que busca el público en el cine actual. Cine comercial, casi blockbuster, pero bien hecho, no sólo imágenes espectaculares empalmadas con una historia que no se sostiene de ninguna forma, ni cine de autor pedante y lento, capaz de aburrir a todo el mundo. Pasar dos horas de forma entretenida, sonriendo y riendo, viendo buenos combates de artes marciales, unos villanos muy malos y avariciosos y un plan loco que irá transformándose en una auténtica misión imposible donde nada es lo que parece. A este nivel, la película cumple a la perfección, destacando la química entre los dos protagonistas, el Guardia Imperial exiliado injustamente para que no moleste en los negocios ilícitos de los nobles, Oh Ji-ho ("Sector 7") y el librero, hijo de una concubina y de un alto cargo del gobierno, Cha Tae-hyun ("Hello Ghost") Los dos personajes, tan diferentes, pero con un propósito común, son la verdadera cohesión de la historia, logrando que sus secuencias juntos sean muy divertidas y acercando todo ello no sólo visualmente al cómic, si no a los propios personajes, que parecen surgidos de un manhwa. (Sobre todo lo relacionado con el sexo, con esas narices sangrantes) Todo ello conforman, en definitiva, una película agradecida de ver, que sinceramente, me sorprendió positivamente ya que no había visto ni si quiera un trailer. Me lancé a verla, con ganas de ver algo entretenido, y si tiene artes marciales, mejor, y terminé contento, aunque no era lo que tenía en mente, y no todas las películas que vemos consiguen dejarnos ese buen sabor de boca y con ganas de más aventuras de estos dos personajes y sus amigos.

NOTA: 8

sábado, 8 de junio de 2013

SEMANA DE LA CRÍTICA: "LESSON OF THE EVIL" (2012)

La película 1900 de mi base de datos ha sido este film de Miike que es bastante sorprendente. Veamos. Miike se hizo un nombre con sus films más bizarros y extremos, saliendo del v-cinema japonés hasta llegar a films más mainstream. Tras los excesos de "Ichi the Killer", "Agitation" o "Audition", pasó a productos más comerciales, traspasando el muro de sus seguidores más acérrimos como "Llamada perdida", las dos partes de "Zebraman", "Yatterman", "La Gran Guerra Yokai" o las también dos partes de "Crows Zero". No obstante, inquieto como es, pasó a realizar dos grandísimas obras que podrían incluso etiquetarse como cine de autor. Hablo de sus más reconocidas películas, "13 Asesinos" y "Hara-Kiri. Muerte de un samurái", estrenadas incluso en nuestro país en cines. El respiro que se dió, al menos en el tono lúgubre y la atmósfera densa de sus remakes de dos films clásicos del chambara, con "Ninja Kids", "For Love's sake" y "Ace Attorney", y su éxito adaptando mangas o videojuegos (mieles ya saboreadas con las adaptaciones de "Crows Zero") le ha supuesto un nuevo giro en su carrera, llegando a un producto como el que hoy critico.

Miike era, es y será un gamberro que recuerda de dónde viene. En todos sus films se nota su mano personal, demostrando que se puede hacer cine comercial pero con ese toque personal y transgresor que le define. ¿Algún seguidor suyo puede atacar alguna de sus películas? Personalmente me encanta Miike y aunque haya películas que no me hayan gustado, siempre hay elementos suficientes para decir, tras pensarlo, sobre todo un argumento de peso, al menos para mí. Miike experimenta en todos y cada uno de los aspectos del cine, ya sea visual o argumentalmente. No quiero extenderme en este tema, ya que de momento
no he dicho nada de "Lesson of the evil", pero este afán de experimentar y probar suerte con todo tipo de géneros e historias siempre ha sido algo muy característico suyo, por lo que si vemos "La felicidad de los Katakuris" o la trilogía "Dead or alive", veremos films muy diferentes, unos acertados, otros no, pero siempre diferentes e interesantes. Si hace un musical, lo hace a su manera, con su sello. Y en este punto, empiezo con la película en cuestión, porque une el toque comercial de la primera hora y veinte minutos con su sello personal, con planos desconcertantes y sugerentes, al estilo de "Audition" en algunos momentos, para pasar a unos últimos 50 minutos aproximadamente repletos del Miike más salvaje. Pero vayamos por pasos.

La historia se basa en la novela de Kishi Yûsuke que ha adaptado el propio Miike y tras un preludio donde conoceremos a un niño que no sabe diferenciar el bién del mal con no muy buenas intenciones, conoceremos al profesor de inglés Hasumi, totalmente comprometido con la causa de enseñar a los alumnos y educarles de la forma correcta. También conoceremos a una clase de estudiantes, con sus historias personales brevemente esbozadas y desarrolladas, y a otros profesores y padres de alumnas. El acoso escolar, sexual, copiar en exámenes mediante móviles... Las relaciones entre todos ellos harán que Hasumi muestre su verdadero rostro, el rostro del mal. La matanza va preparándose hasta el sangriento tramo final.

La primera hora y veinte minutos se desarrolla todo lentamente, algo de la que la han acusado, pero tengo que decir en su favor que el ritmo narrativo y la planificación milimétrica de cada plano nos va dando pistas de hacia dónde se dirige el film. Lo único que quizás sea un punto negativo, aunque no demasiado, son las historias que van surgiendo de los estudiantes, metidas de forma algo forzadas sólo para dramatizar y casi justificar los casi 50 minutos de violencia asesina. También es cierto que sin estas historias, los 50 minutos hubiesen sido menos, pero sólo con sangre, disparos y muerte. Porque es eso lo que más llamado la atención, que un adulto con un rifle se dedique a matar adolescentes menores de edad de la forma en la que muchos conocimos a Miike, al de "Ichi the Killer", el Miike más gore, sin llegar a los límites de Noburo Iguchi, claro. No vemos tripas ni desmembramientos por doquier, pero es mucho más realista y escalofriante. El peso de la interpretación lo lleva Itô Hideaki ("The Princess Blade" y "Sukiyaki Western Django", de Miike también) como el amable y simpático Hasumi, un auténtico psicópata. Su maldad es interpretada con una naturalidad pasmosa, demostrando que el desarrollo de su personaje es sencillo pero brutal. El Mal se esconde muy facilmente, engañando a todos. Y digo el Mal con M mayúscula porque hace lo que hace porque sí, porque es lo que quiere en ese momento. La situación se va volviendo inestable y decide actuar de esa forma y seguir para adelante. A pesar de los momentos donde parece demostrar locura, con los cuervos de Odín, todo parece una forma natural de actuar. El mayor momento donde demuestra crueldad es cuando una de las alumnas, a punto de ser asesinada, le pregunta a su "profesor" si ha matado a su novio. Sin cambiar el gesto, sigue su camino sin responder, sin conceder el último deseo del ejecutado.

Antes de terminar, remarcar que el resto de actores están bastante bien, sin despuntar nadie, más que nada porque no existen personajes secundarios fuertes como para resaltar un antagonista del verdadero protagonista, el profesor asesino. Este giro de "Battle Royal" (pero sin nada que ver, sólo la menciono como referencia argumental similar) reune la vertiente más clásica de Miike en lo referente a dramas con el gore y la violencia (aunque algo así tuvimos en la genial "13 Asesinos") que ha llevado incluso a replantearse su distribución en España en formato doméstico por ese tramo final. Esperemos que sí se estrene mientras Miike recibe flojas críticas su último film, "Shield of Straw" en su paso por Cannes, termina la post-producción de "Mogura no uta", otra adaptación del manga homónimo y prepara dos films, la adaptación de la obra de teatro Kabuki "Shin Yotsuya kaidan" y "The Outsider", su primer largometraje norteamericano con Tom Hardy antes de la Segunda Guerra Mundial confraternizando con la Yakuza. 

NOTA: 8'5

lunes, 3 de junio de 2013

SEMANA DE LA CRÍTICA: "OUTRAGE BEYOND" (2012)

Comienzo la Semana de la Crítica, con una crítica diaria para conmemorar las 1900 películas de mi base de datos. ¿Y qué mejor que empezar con Takeshi Kitano y su última película? Tras 17 películas como director, Kitano decidió hacer su primera secuela dos años después de su último film, "Outrage". De nuevo nos muestra el mundo de la Yakuza desde su punto de vista personal, con analogías de su propia carrera como mensaje casi subliminal dentro del film. La trama es sencilla, donde nos muestra cómo funciona el mundo del crimen organizado en la actualidad con las típicas luchas de poder entre diversos grupos y el espíritu de
venganza de los miembros de las familias. Aunque haya dicho, o escrito, que la trama es sencilla, sólo en apariencia. Me refiero a la sinopsis más básica, ya que lo interesante del film son las relaciones entre los jóvenes y podersos yakuzas y los viejos líderes de clanes, mostrando, al igual que en la primera parte, que los tiempos han cambiado y no hay sitio para la vieja escuela. Otomo, el personaje de Kitano, está cansado de tanta lucha y sólo tiene un deseo, la venganza por sus años en la cárcel. Pretende llevar una vida normal, pero para un yakuza esto es casi impensable. Es más, me atrevería a decir que Kitano es consciente de que regresar a sus raices cinematográficas, el yakuza eiga, es lo que mucha gente demandaba. Tras el éxito de "Outrage", la secuela ha sido pedida y esperada por sus seguidores aún a sabiendas de que no es normal que Kitano filme segundas partes. Parece que como a Otomo, que le sigue la violencia mafiosa, a Kitano le sigue la alargada sombra de sus primeros años, donde los yakuzas campaban a sus anchas.

Mucha gente que ha visto la película ha salido decepcionada, y la verdad, no entiendo porqué. La violencia vuelve a sus fueros de "Sonatine" o "Violent Cop", muchas veces fuera de cuadro, porque lo importante no es tanto los tiroteos como las consecuencias de ellos. El buen pulso de Kitano como director conforma un film sobrio, que engancha y muy lejos de otras muestras más comerciales de cine de yakuzas. Los viejos códigos enfrentados a los nuevos, las viejas formas de hacer dinero frente a los negocios legales de los clanes. Todo es puesto en duda por Kitano con su personaje, Otomo, de vuelta de todo y consciente de que la forma de vivir que ha llevado está obsoleta y los códigos de honor han sufrido unas modificaciones, por otro lado necesarias, que hacen que su forma de ver la vida se haya vuelto más flexible y relajada. Todo esto tiene una doble lectura con la carrera de Kitano que he tocado brevemente hasta ahora. Evidentemente, no estamos ante un film biográfico, pero la manera de hacer cine ha cambiado y Kitano es consciente de ello, pero no renuncia a su personal forma de rodar y de mostrar en pantalla las cosas tal y como hacía hace años dentro de este subgénero. Por ello, es una película muy personal de Kitano, muy de la vieja escuela, con un final que seguro que a más de uno le ha resultado incomprensible pero que encaja perfectamente con el guión, obra del propio Kitano. En una guerra siempre hay alguien que mueve los hilos de todo el mundo para salirse con la suya, engañando, mintiendo y manipulando constantemente y es esta figura, en definitiva la que más daño hace aunque no pegue ni un tiro.

Kitano regresa a sus raíces con otra muestra de calidad cinematográfica, si bien no es una obra perfecta, es una más que digna gran película de Takeshi Kitano.

NOTA: 7'75