sábado, 5 de julio de 2014

ICEMAN 3D (2013)


No puedo ocultar que me encanta Donnie Yen. Poco a poco se ha convertido en una de las mayores estrellas del cine hongkonés gracias a su visión de la acción, pasando de un actor espectacular en cuanto a artes marciales, a uno de los mejores directores de acción del cine asiático. Supongo que más de uno, cuando lea estas palabras pensará que me ciega mi parte de fan, pero a esas personas quiero recordarle que mi planteamiento a la hora de escribir una crítica se divide en la parte de fan y la parte más objetiva, intentando equilibrar ambas formas de pensar. Remarco este punto antes de meterme con la crítica en sí para intentar dejar claro que mi parte de fan, inevitablemente, comparará la película que critique con las anteriores del actor, director, actriz o coreógrafo, buscando la evolución o no, para pasar después a una valoración de la película al margen de la estrella de turno, me guste o no. Y tras, espero, dejar claro esto, empiezo.
“Iceman 3D”, como ya sabrá todo el mundo aficionado, es una nueva versión de “The Iceman Cometh” de 1989, que dirigió Clarence Ford con Yuen Biao como protagonista, además de director de acción junto a su equipo de especialistas, Yuen Wah (villano de la película), Yuen Tak y Chin Ka-lok y acompañado en el reparto de Maggie Cheung y Anthony Wong. La idea era modernizar la película manteniendo el toque humorístico pero dividiéndola en dos partes de las que de momento se ha estrenado la primera. ¿Y qué puede aportarnos este remake? De primeras, la historia la han hecho más…densa, bueno, no es la palabra flashbacks continuos que ayudan a que la historia se alargue más que en la original. En ese sentido, Yen está perfecto, con un toque cómico al descongelarse en la actualidad, 500 años después de su época, la dinastía Ming, y su ejecución de técnicas marciales sin cable es la habitual en él, muy rápido y técnico, al igual que el de sus compañeros descongelados, Wang Bao-Qiang y Yu Kang, cuyos personajes son bastante caricaturescos pero que cuando tienen que ponerse serios y agresivos, lo hacen perfectamente. Incluso esta mezcla me chirría un poco, al pasar de dos tontorrones fuera de su lugar a peligrosos guerreros. Pero bueno, es la gracia de la película y aunque no me ha convencido algunas veces, cumplen su función para relajar el ambiente en ciertos momentos. Pero detrás de ellos tenemos a Simon Yam orquestando todo y dando forma a la verdadera trama de la película. Poco a poco va ganando enteros y su personaje termina siendo de lo mejor de la película. Se agradece tener a gente como Lam Suet como secundario en un papel algo plano pero como siempre, realizado a la perfección por Suet. Los intentos de dar mayor empaque a los personajes respecto a la original no están demasiado mal conseguidos, pero sinceramente, la historia no pide personajes complejos, si no entretenimiento como ofrecía y daba la película original. No quiero dejar de lado a la fémina de la película, Eva Huang, que está algo lejos de Maggie Cheung, que lo interpretó originariamente. Está correcta, con algún que otro momento bueno, pero es demasiado arquetípico y para mi gusto le falta algo más de carisma, pero cumple en su papel tanto cómico como dramático.
adecuada, ya que tampoco es un guión muy elaborado. Extiende y desarrolla más la historia, si bien es cierto que tampoco era realmente necesario, pero sí consigue modificar lo suficiente la historia como para crear una nueva película basándose en la misma idea. Es evidente que por mucho que se aumente la historia, el guión no llega a ser ejemplar ni consigue que esta primera entrega sea el cañonazo de película que se esperaba, sobre todo debido a Donnie Yen, protagonista y director de acción de la película. El tono de humor no encaja demasiado bien con algunas secuencias violentas y sangrientas, usando el humor cantonés sin demasiado acierto, sobre todo con una banda sonora épica y bastante buena, pero que desentona con el tono del film. Pero claro, tengo la impresión que en ningún momento, cuando Mark Wu y Lam Fung escribían el guión, pensaban en una historia compleja, llena de matices e interpretaciones para conseguir galardones. En el aspecto de las interpretaciones, no quiero que parezca que son malas, al contrario, las veo acertadas y ajustadas, pero los personajes no tienen una profundidad excesiva. El personaje de Donnie Yen, He Ying, va ganando profundidad a medida que vamos conociendo su pasado, a través de
De momento, haciendo un pequeño resumen, tenemos un guión más desarrollado que la original, actores que cumplen su cometido, personajes que se van desarrollando poco a poco y las líneas maestras de la trama que concluirá en una secuela. Pero no sería la película que es sin no tuviésemos en cuenta las escenas de acción, el campo por excelencia de Donnie Yen. Mucho se ha criticado las últimas películas de Yen, sobre todo “Special I.D.”, al esperarse otro “Flashpoint” o “Duelo de dragones” y no serlo, pero sinceramente (y en parte habla el fan) la grandeza de sus secuencias de acción no sólo están por ser brutales y contundentes, usando técnicas de suelo, de grappling, proyecciones y demás, si no por conseguir alejarse de un estilo excesivamente definido e innovar en conceptos íntimos de las artes marciales. El ritmo, la ejecución de las técnicas y cierto grado de realismo sustituyen a las peleas épicas de lo que parecen superhombres, incluso atravesando paredes. Eso fue “Special I.D.”, si bien el tono cómico de muchas secuencias no consiguió encajar con el resto de la película, ayudando a que aumentasen las críticas negativas. Yen adapta su visión de la acción al tipo de proyecto que es, y “Iceman 3D” es una película fantástica sobre unos soldados imperiales de la dinastía Ming descongelados en nuestra época, por lo que la acción tenía que ir acorde, y los cables y los efectos digitales ayudarían a que Donnie se acercase al jianghu, ese género literario un paso por delante al wuxia o género de espadachines, donde los héroes pueden proyectar su energía interna o prácticamente volar, lleno de magia y fantasía. Yen se desmelena con algunas técnicas de Kung Fu sobrehumanas y todas y cada una de ellas perfectamente ejecutadas y muy bien filmadas, incluyendo la locura del shieldboarding, vamos, snowboarding en escudos. Lo único que las lastra un poco son los efectos especiales digitales, seguramente pensados para el 3D y que al no verse en este formato, resultan demasiado evidentes. Incluso algunos chroma, la famosa pantalla azul o verde donde se incrustan en post-producción los efectos y / o fondos por ordenador, hacen daño a los ojos. Por suerte, si entras en la película, pensando bien el tipo de producto que es, puede verse sin problemas y disfrutar de unas muy trabajadas secuencias de acción y bien dirigidas por Law Wing-Cheong, miembro de la Milkyway de Johnnie To, aunque en determinados momentos podrían haberse filmado incluso mejor, pero nada importante.
En definitiva, una película espectacular, muy entretenida y fantástica, con ciertos toques de humor cantonés que no terminan de encajar del todo, una historia algo alargada pero con buenas secuencias de acción que equilibran todo y unos efectos digitales peores de los que deberían ser. A pesar de todo, excepcional el trabajo de Donnie Yen como director de acción a pesar del abuso de cables en ciertos momentos y sobre todo con una pelea final muy épica en el puente Tsing Ma de Hong Kong, el séptimo puente colgante más largo del mundo, sin duda de lo mejor de la película, pero sin menospreciar otros combates como en la discoteca. Espero que la segunda parte, con mayor papel para Simon Yam, o eso indica todo, mejore los fallos perdonables de esta primera entrega.

NOTA: 7

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