domingo, 30 de marzo de 2014

PUNCTURE WOUNDS (2014)



Cung Le lleva desde 2009 intentando poner en pie esta película, pasando de titularse “A certain justice” a “Puncture Wounds”. En esencia es el “Acorralado” de Le, con un personaje supuestamente con secuelas de su paso por Irak que regresa a Estados Unidos con cierta tendencia psicópata que hará que se defienda a una prostituta cuando no debe, acabando con dos de los agresores y, claro, enfadando con el mafioso que les dirige, un Dolph Lundgren pasado de rosca pero que sin duda es lo mejor de toda la película. Pero, como siempre, vayamos por partes ya que aunque en general es una mala película, tiene algunas cosas que no están mal. El guión no es que sea malo, es que es tan sumamente típico que se adivina todo lo que va a ocurrir antes de que ocurra, muy de serie B de los ’80 con el tema de Vietnam y todos los sucedáneos de “Desaparecido en combate”, “Acorralado” y “Rambo” (y distingo entre “Acorralado” y “Rambo” al ser bastante diferentes entre sí aunque cuenten con el mismo protagonista) pero cambiando la tilt shift o miniatura en casi todos los planos, con el desenfoque selectivo de los bordes de la imagen, realzando lo que requiere que el espectador sea excesivamente consciente de dónde tiene que fijar la mirada. En ciertos planos, este efecto queda bien, un efecto muy de moda visto, por ejemplo, en los créditos de la serie británica “Sherlock”. Aquí se pasan un poco con él, así como con el montaje videoclipero de muchos planos de transición, con música guitarrera (que está bien, no me quejo de eso, jeje) y tono C.S.I para pasar a la cámara en mano con idea de darle un toque realista, sucio y dramático. Las peleas se ven bien, pero no son demasiado llamativas. Tanto su coreografía, obra de Cung Le, como la ejecución son correctas, pero ya está, y en algunos casos los especialistas no están a la altura, viéndose en una de las secuencias en las que varios individuos golpean a Cung Le, cómo uno de ellos finge de manera descarada los golpes, tirándolos al aire. Más allá de estas anécdotas y fallos, perdonables al fin y al cabo (aunque siendo duro, no deberían perdonarse en la época en la que estamos) no hay peleas espectaculares, e incluso los créditos del principio las estropean, ya que el prólogo usa imágenes del resto de la película, comenzando con una pelea de Le, la más larga de la película y donde podemos ver buenos movimientos con cuchillo. Y esa es otra, usar metraje de lo que veremos, incluyendo un personaje cuya muerte es adelantada nada más conocerle (personaje no demasiado importante, pero vamos, que es un spoiler en toda regla) en la introducción era una moda ochentera y no tuvo demasiado éxito. Sólo indica que han rellenado tras el primer montaje, para que con créditos llegue a los 96 minutos. Este fallo demuestra la carencia de un guión sólido, ni si quiera pensando en ofrecer un espectáculo de artes marciales de calidad. Peleas más largas y ciñéndose a un subgénero concreto, el de las artes marciales, y olvidarse del tono de “cine de autor” que intentan darle con ese dramatismo y la dirección que busca el plano bonito que acompañe a la “profundidad” del momento. Le intenta construir un personaje atormentado y le queda una especie de robot Terminator asesino, justo la única sorpresa de la película, la violencia con la que se desata el protagonista, matando sin remordimientos, supuestamente por lo que sufrió cuando estaba en el frente. Además, usa el tufillo patriotero más caricaturesco del cine, con un recuerdo a Michael Bay que incomoda, representado por las charlas de Le con su antiguo compañero, al que le falta una pierna, recuerdo de Irak. Vamos, elementos de libro para el capricho de Cung Le de su, como he dicho al principio, “Acorralado”, con el militar que sufrió un trauma en la guerra y no se adapta tras regresar, que se verá metido en líos con la mafia (en vez de con la policía) y sumido en un estallido de violencia. De primera no sonaría mal si no hubiese tantas películas similares, y encima, sin aportar nada nuevo en ningún sentido, ni dramático, ni marcial, ni si quiera en la acción, por muchos planos ralentizados que metan. Por último, con lo único que he disfrutado en la película de verdad ha sido Dolph Lundgren, inmenso como villano pasado de rosca, malhablado, violento, impulsivo, desagradable, con un look bastante diferente a lo visto en los últimos años y que incluso destaca peleando (a parte del uso de dobles) y que es sin duda lo mejor de todo el film. Vinnie Jones pasea por la película sin darle demasiada importancia. Cumple su papel de tío duro y violento, pero no impresiona ni físicamente, perdiendo parte de lo que llamaba la atención de sus personajes. Se agradece cierto cambio, pero es un secundario más, sin la importancia que se esperaría de un actor como él. El resto del reparto está lo justito que necesitan para sus papeles, con alguna historia secundaria que pretende dar mayor profundidad y protagonismo a personajes secundarios, como el del sargento de policía Mitchell, James C. Burns, pero que sinceramente, no nos importa demasiado y no hace avanzar la trama, sólo rellena metraje.
guerra a una más actual. Por ello no creo que el factor principal sea el guión, aunque si que “ayuda” a que la
película no sea demasiado buena ya que, no es que aburra, es que no dice demasiado. Incluso hay secuencias mal escritas y resueltas visualmente. Porque otro factor que impide que la película despegue es la dirección, con dos personas acreditadas, Giorgio Serafini, que tiene en su filmografía películas como “Game of Death” de Wesley Snipes o “Blood of Redemption” con Dolph Lundgren y Vinnie Jones, y James Coyne, actor, productor y guionista que debúta en labores de dirección además de encargarse del guión. Sus créditos como productor incluyen “Tekken” o “Man-Thing. La naturaleza del miedo”, con el personaje de Marvel, un falllido pero curioso film. No se qué director se habrá encargado de cada cosa de la película, pero el abuso del efecto
Resumiendo, una película que prometía pero que finalmente no ha cumplido las expectativas, una historia mil veces vista, con muy pocos momentos destacables pero que no llega a aburrir. Cung Le y Dolph Lundgren se alían produciendo y protagonizando una película que sólo le ha venido bien a Lundgren.


NOTA: 5’5

 
         

sábado, 8 de marzo de 2014

MANTERA (2012)

No conocía esta película hasta que vi que iban a lanzarla en España en DVD. Tras ver el trailer no me esperaba nada demasiado bueno, pero una vez vista, no solo me reafirmo, si no que a pesar de ser en su conjunto una mala película, tiene el suficiente espíritu (buscado o no) para convertirse en una bizarrada a defender. Pongo en antecedentes. "Mantera" se trata de una película malaya donde una multinacional dedicada a la investigación tecnológica oculta intenciones oscuras cuya última arma, el Proyecto Mantera, pretende usar de forma belicosa. Por ello, la doctora encargada del proyecto destruye el prototipo, guiada por un misterioso individuo. La unidad central de datos es enviada, junto a una moto por piezas, a Kuala Lumpur, a un jóven que desconoce el poder que cae en sus manos. Según una antigua profecía, sólo un alma pura podrá controlar a Mantera, mucho más que un robot. La lucha entre el Bien y el Mal pondrá al jóven malayo en una dificil situación. Mantera, integrado en la moto y al ADN de Azman (el prota), le convertirán en una mezcla entre Transformer y Iron Man y decidirá el destino del planeta. ¿Pinta bien, no? La idea, sencilla, bebe de diversas fuentes, a parte de las mencionadas, incluyendo algunas en forma de guiños (como a "Stargate") pero claro, para poner una historia como esta en imágenes, hace falta dinero, y por mucho que
hayan puesto, el presupuesto de una producción malaya no es demasiado comparado con los cánones de Hollywood. Por ello a nivel visual resulta muy amateur. Bien dirigida pero no lo suficiente, unido a unas interpretaciones que hacen que parezca que estamos viendo una película hecha por el vecino de al lado. Una especie de cortometraje de instituto, un trabajo de final de carrera o similar, alargado sin hacerse pesada pero sin llegar a decirnos nada. El guión mezcla las intrigas por el dominio del mundo de la forma más simple, sincera y comiquera, junto a momentos "dramáticos" y románticos donde curiosamente se desenvuelven mejor los directores (son dos, pero desconozco quien se ha encargado de cada parcela) con planos mejor compuestos. Las escenas de acción están rodadas de forma muy justita. Las coreografías, de un tal Mizaras) se pueden ver, ya que usan planos generales en las peleas en su mayor parte, mientras que en los tiroteos y persecuciones, cuando los cierran, demuestran una falta de talento, pero buenas referencias de las que beben. Se nota que quien se haya encargado de dirigir estas secuencias ha visto buen cine de acción, pero el editor no parece tener demasiada idea del ritmo en la acción (a parte de algún que otro salto de eje, que no veía desde hacía tiempo) En definitiva, a nivel técnico, muy de aficionado, aunque amante del cine.

Los efectos digitales son punto y a parte. Nos hemos malacostumbrado a los efectos digitales de última generación, a Hollywood y eso hace que las películas con menores presupuestos e industrias en ciertos paises no estén a la última. Los chromas son muy malos. Así de sencillo. La integración de animación en 3D con imagen real resulta casi ridícula, unas superposiciones nada realistas que la aportan una atmósfera de cómic bizarro que no se muy bien si pretende homenajear o parodiar el subgénero de superhéroes dandole además con el guión esa vuelta de tuerca que une, como he dicho, a los robots transformables de Hasbro con la armadura de Iron Man, uniendo a todo esto un toque Tokusatsu, es decir, las series de superhéroes del tipo Kamen Rider, Ultraman o Garo. Viendo esto, es evidente el espíritu que hay que tener para afrontar todo esto, pura diversión y risas (aunque sea por lo mala que es) Si, la ejecución de las coreografías es pésima, los efectos parece de un videojuego de hace unos años y cantan cosa mala, pero tenemos buenas peleas de robots con espadas. Se podrían mejorar, pero me recuerda a la película china "Kung Fu Cyborg Attraction" de Andrew Lau e insisto, el espíritu de cachondeo para afrontarle debe ser alto, ya que todo esto conforma una película muy divertida, que incluso te deja con ganas de más, una bizarrada que se agradece, un puro entretenimiento con los medios que se tienen. Lo curioso es que la edición española dura 80 minutos, mientras que parece que la edición malaya dura casi dos horas, y he visto que hay ediciones de 87 minutos en otros países, por lo que no se si el final abrupto es el mismo que en la original, o han quitado algo, cosa que me extrañaría. Por que ese final abiertísimo junto a todo lo mencionado hasta ahora hacen que parezca el capítulo piloto de una serie de televisión, lo cual no estaría nada mal, ya que se podría trabajar sobre los puntos flacos y pulirlos para terminar ofreciéndonos una serie muy entretenida. Pero no es el caso, al menos por lo que yo sé.
Dentro del diseño de Mantera, podemos ver dos diferentes. El primero, negro, es bastante mejor que el final rojo, aunque la estilización refresca la imagen de este tipo de robots/armaduras, más cercano al anime japonés. Los robots "malos" en la línea habitual, amenazadores, oscuros, luces rojas, crueles (aunque son robots) Pero el robot que personalmente más heroico me parece, con mejor aspecto, es otro modelo que sale muy poco, y que incluso mientras se lo ponen a su portador (son exo-esqueletos que se ponen en el cuerpo y que luego les recubre como armadura) es más épico que el del robot que da nombre a la película. Y ya que estoy con diseño, el personaje principal, y por el tema de la moto, la ropa, recuerda vagamente a Kaneda, protagonista del manga "Akira".

Para terminar, los actores, flojísimos, poco creíbles pero encajando con el producto. A destacar la aparición de la Miss Mundo 2008 rusa Kamaliya como la doctora Pushkin en el reparto y un rodaje internacional en Kuala Lumpur (Malasia), Moscú y Dubai. Para verla este fin de semana con palomitas y pasar un rato muy divertido con amigos.

NOTA: 7

lunes, 3 de marzo de 2014

SWITCH (2013)

Tener un nombre como el de Andy Lau suele ser sinónimo de calidad…hasta ahora. Los comentarios del propio Lau respecto al resultado final de esta película hacían que me temiese lo peor, y así ha sido. El planteamiento no es malo. Un valioso cuadro chino, dividido en dos partes, es el eje central de una película de intriga, acción y aventuras. Chinos, japoneses y británicos luchando por conseguir las dos mitades. Hasta aquí suena bien, ¿no? Pues es lo único que suena y huele bien en esta película. La verdad, es un despropósito tan grande que no sé ni por dónde empezar esta crítica. Pero como hay que empezar por algo,
vayamos a la esencia de la película, a su base, el guión… escrito por un mono (con todos mis respetos a Jay Sun, guionista y director primerizo de esto) Los continuos cambios de ritmo hacen que parezca que estamos viendo cómo han montado dos películas diferentes juntas. Personajes arquetípicos pero muy malos, algunos parecen surgir de algún manga barato, como el villano japonés, uniéndolo a secuencias de acción propiamente hongkonesas (pero no te confundas, es de producción China, y eso puede que sea lo que hace tan deplorable la película) y a un montaje que no ayuda para nada en la fluidez, al menos, de las secuencias de acción. Partiendo de un guión malo, al que parece faltarle secuencias que unan unas con otras, y de personajes muy mal escritos, el reparto encabezado por Lau hace lo que puede para mantener el tipo, pero insisto, debido al pésimo guión y mala dirección (sólo alguna secuencia de acción está decentemente grabada) el resultado es el que decía Lau.
Pero vayamos a otra parte, el 3D y los efectos digitales. Muchas películas rodadas o estrenadas en 3D juegan con ello en los planos para “asombrar”, pero aquí, no tenemos ni eso, además de unos efectos digitales realmente malos, a veces tipo The Asylum. Los chromas se notan demasiado, y la espectacularidad que pretenden darle a este nivel es de risa. Imagino a Andy Lau tras leer el guión pensando en una película de robos, espías y acción al estilo James Bond, pero una vez en el plató, mirar a los lados, ver lo que han grabado y pensar “¿qué coño hago aquí?” por que de verdad, Andy, ¿qué coño haces en esta película? Desperdiciar a un actor como él en esta película, digna de la serie C hongkonesa de los ’80, es un delito que debería hacer que Jay Sun no dirigiese más, o al menos que lo intente con películas menos ambiciosas. Y ese es otro de sus problemas. Es demasiado ambiciosa en lo que quiere mostrar y se nota que no había ni dinero ni talento para ello. Claro, viendo que en los créditos iniciales salen más nombres de productores que de actores, la cosa empieza a oler mal. Entre esto y que el dinero es Chino, las ilusiones de ver un actioner con Lau empiezan a desvanecerse rápidamente.

Podría alargar esta crítica, pero es de esas películas que como he dicho al empezar, no sabes ni qué decir. Es mala. Mal guión, malos personajes, mala acción, peores efectos digitales aunque tiene algo bueno, una dirección artística trabajada, con grandes decorados y rodaje internacional pero que marea con tantos cambios de país. La escasa conexión entre secuencias despistan al espectador y el sabor final es decepcionante. Es un quiero y no puedo, pero lo hago aunque quede mal. Menos mal que “Firestorm”, estrenada en Hong Kong el pasado 19 de diciembre, promete mucho más y sólo el tráiler es bastante mejor que “Switch”.

NOTA: 4