domingo, 18 de enero de 2015

RUROUNI KENSHIN. KYOTO INFERNO (2014)



El éxito de crítica y público del live action “Rurouni Kenshin” en el 2012, o “Kenshin, el Guerrero Samurái” en su versión animada y cinematográfica española trajo el anuncio de dos secuelas rodadas seguidas y estrenadas con poco tiempo entre la segunda y la tercera. A esto tenemos que sumar el anuncio de Mediatres Estudio de estrenar ambas entregas en nuestro país, tal y como ocurrió con la primera parte. La primera secuela, “Rurouni Kenshin. Kyoto Inferno” ha conseguido mantener el listón realmente alto, ayudando a que esta trilogía, o al menos las dos primeras entregas que he visto, se conviertan por derecho propio a ser una de las mejores adaptaciones de un manga o anime. Uno de los motivos es la continuidad del equipo que nos trajo la primera entrega, sobre todo su director, Keishi Ohtomo que demostró que sabe cómo acercar el espíritu del anime a la imagen real sin caer en el ridículo o la pura comedia. Ohtomo sabe perfectamente dónde colocar la cámara para ofrecernos un espectáculo impresionante, con un comienzo de película que en pantalla grande se debe disfrutar de lo lindo. Las escenas de lucha van por el mismo camino, mostrando unas coreografías de Kenji Tanigaki de gran calidad técnica, tanto en su coordinación como en la ejecución. No en vano, Tanigaki es alumno del gran Yasuaki Kurata y la mayor parte de su trabajo como especialista ha sido en Hong Kong, coincidiendo mucho con Donnie Yen como en “Blade II”, “Duelo de Dragones”, “Dragón” o “Guardaespaldas y Asesinos”. Mezclar movimientos marciales chinos con katanas japonesas pero sin olvidar el contexto nipón es un acierto total, al que tenemos que sumar lo mencionado antes, que el director sabe colocar la cámara para poder disfrutar bien de las coreografías y escenas arriesgadas, con un buen equipo de stuntsmen.
Llegando a la parte del guión, es menos ligera que la primera entrega. El manga y anime usan el humor en medio de los arcos argumentales más serios, y ésta secuela usa menos el humor que su predecesora. La seriedad de la trama y el tono de la película es otro de los aciertos ya que sigue recordándonos que estamos antes la adaptación de Kenshin con un guión sólido que, al igual que el manga original, es respetuoso con los datos históricos que muestra, como el asesinato del Ministro del Interior Okubo o las referencias a maestros forjadores de katanas. El arco argumental que recoge del manga, el arco de Kyoto, no se si ha sido bien adaptado, ya que no he leído el manga ni he visto la serie entera, pero al menos sí puedo decir que aquí funciona perfectamente, con algunas escenas algo metidas con clavo pero en general confirmando una buena película que tendrá su final en “The Legend Ends”, dejándonos en un cliffhanger muy interesante.
Pasando a los actores, tenemos a los mismos que en la primera parte, cumpliendo perfectamente en sus roles, y destacando tanto a Takeru Satô como Kenshin, más contenido y serio que en la primera entrega, y a Tatsuya Fujiwara, protagonista de otros live-actions como “Battle Royale” o las dos entregas de “Death Note”, como el villano Shishio. Personalmente he cogido manía al actor tras la primera parte de “Death Note”, pero en ésta ocasión, no se si será por pasarse prácticamente todo el metraje vendado de pies a cabeza, pero ha conseguido convencerme. Puede que se deba en realidad a la voz, muy acorde con el personaje. No todo es positivo para Shishio, ya que le he visto falto de corpulencia, al igual que a Sanosuke (interpretado con acierto por Munetaka Aoki), cosa que ya ocurrió en la primera parte, pero que gracias al resto de elementos, guión, actuaciones y acción, se convierten en comentarios irrelevantes. E igual de irrelevante es el siguiente comentario, pero creo que así ayuda a ilustrar más el tono de la película, la relación de Kenshin con Kaoru, la guapa Emi Takei. Ese posible interés romántico no se desarrolla, lo cual por un lado es bueno, pero por otro lado convierte tanto a Kaoru como al resto de amigos de Kenshin en secundarios respecto a la trama, centrándose así en Kenshin y su nueva misión. La películas ya es lo suficientemente larga, 138 minutos, como para añadir momentos románticos que lastrarían el conjunto.
Resumiendo, una gran película de acción, con momentos épicos y espectaculares, numerosos planos-pose que se acerca visualmente al medio original donde nació el personaje, con un guión sólido y respetuoso históricamente, muchos personajes pero sin saturar, con un buen equilibrio entre el drama y la acción y que aunque te deja con ganas de más, consigue satisfacer el hambre de buena acción en buenas películas, sin ser meros guiones-excusa para enlazar escenas de acción. No se si consigue superar a la primera parte de las aventuras de Kenshin, pero como mínimo la iguala, aunque personalmente la he disfrutado más aunque me hubiese gustado ver más a Hajime Saitô (Yôsuke Eguchi), otro personaje histórico que aunque tiene sus momentos, como en la secuencia inicial, merece más minutos en pantalla, aunque tenemos ninjas ésta vez, lo cual se agradece. Ahora, a esperar a la tercera y última parte, que pinta al menos igual de bien que las dos primeras.

NOTA: 8’5

           

jueves, 15 de enero de 2015

KUNG FU JUNGLE (2014)


Cada vez que Donnie Yen estrena una película y me dispongo a escribir la crítica, suelo hablar de las diferentes formas de entender la acción que tiene el actor y coreógrafo y cómo, en cada una de ellas, intenta crear algo nuevo, un estilo que cambia según el tono de la película. De primeras y en mi modesta opinión, es algo bueno, aunque muchos de los seguidores de Yen no están muy de acuerdo y prefieren que sólo haga cosas al estilo de “Flash Point”, tanto en el tono de la historia como en las coreografías marciales. Pero Yen sabe que repetir la fórmula no es algo positivo, ya que el estancamiento al que caería pondría en peligro su carrera, si bien algunas de sus últimas películas no han conseguido la taquilla ni las críticas que esperaba. A pesar de ello, y sin querer alargar este tema demasiado, ya que se supone que esto es una crítica a “Kung Fu Jungle”, pero creo necesario hablar, o escribir, del tema para entender mejor a Donnie y a sus películas. Como he dicho en reiteradas ocasiones, Donnie muestra diferentes estilos de acción en cada película, teniendo dos estilos principales, las artes marciales más realistas, sin cables o sólo para causar determinados efectos en las caídas y golpes, y la vertiente más clásica, más wuxia (en realidad tiene algún que otro estilo en sus pelis, pero no voy a entrar en desmenuzar la forma de dirigir acción de Yen) con cables y vuelos. Viendo esto, es momento entonces de hablar de “Kung Fu Jungle”, una película que une estos dos estilos de acción con la maestría que se puede esperar de Donnie Yen.

Y ya entro en materia. Lo primero de todo, estamos ante una película de artes marciales, no con artes marciales. Todo gira en torno al mundo de las artes marciales, por mucha policía que salga y tengamos incluso tiroteos. El guión, obra de Lau Ho-Leung y Mak Tin-sue, que ya coincidieron en “14 Blades” con Donnie Yen, admito que no es realmente original. Un experto en artes marciales matando a otros se pudo ver, por ejemplo, en “Muerte a medianoche” de 1997 con Gary Daniels y Darren Shahlavi, pero la particularidad en ésta ocasión es un acercamiento al espíritu del wuxia, pero con un toque moderno, por lo que se conforma como una película que podríamos denominar wuxia urbano, pero sin las exageraciones más radicales dentro del subgénero debidas al uso masivo del cable. Aquí el uso de cables es necesario pero no tan exagerado como se podría esperar. Un uso inteligente de los cables además de diversos sistemas marciales dependiendo del personajes enriquecen la fórmula y lejos de buscar el éxito repetitivo, Yen consigue equilibrar las dos vertientes, técnicas reales con algunas más fantásticas. Es un juego cinematográfico saltando del wuxia al policíaco sin que chirrie, gracias a su tono cercano al cómic y al inteligente uso de los arquetipos marciales, un cine dentro del cine en ciertos momentos pero que consigue una entidad propia como película, algo similar a lo que hizo “Gallants” en 2010 pero con un tono más ligero. Otro de los aciertos al usar los mencionados arquetipos es conseguir el tono épico de las producciones de la Shaw Brothers encajando perfectamente en un terreno urbano y actual. Las poses heroicas, las frases antes de un combate y el sabio uso de caras conocidas con un excelente nivel marcial, como Fan Siu-Wong o Xing Yu, van marcando el ritmo de la película, disfrutando todos y cada uno de los combates, muy bien dirigidos y que muestran en todo su esplendor el impecable trabajo de Donnie, ya que se encarga tanto de la dirección de acción como de las coreografías, realmente impresionantes, a pesar de tener un elemento que puede generar críticas negativas, la poca presencia marcial de Donnie. Y es que su personaje tiene pocos momentos para lucirse, exceptuando en su parte final, por lo que vemos más de media película sin ver a Donnie desplegar todo su arsenal técnico en pantalla. Por suerte esto no es tan malo como se podría esperar, ya que ayuda a que Donnie desmigue su presencia en la película pero sin olvidar los combates de Kung Fu entre el resto de actores. ¿Y a quien tenemos en el reparto? A un villano genial como el interpretado por Wang Bao-Qiang, quien ya coincidió con Donnie en la fallida “Iceman 3D” (fallida al menos la primera entrega, mientras esperamos la segunda parte) y que aquí consigue superar a su personaje algo irrisorio de dicho film. A pesar de que sobra un poco la parte en la que se justifican sus actos con la enfermedad de su esposa, secuencias con cierto toque terrorífico o inquietante, es precisamente la atmósfera la que consigue que no sobre del todo. El resto de personajes están correctos, cayendo el peso sobre Wang y Yen. Antes de dejar el reparto de lado, cabe destacar los innumerables cameos que aparecen desperdigados por la película, en un auténtico homenaje al cine de artes marciales de los ’70: David Chiang, Andrew Lau, Peter Kam, Kirk Wong, Raymond Chow, Tony Leung Siu-Hung, Lee Tat-Chiu, Soi Cheang Pou-Soi, Dion Lam, Roy Szeto, Yuen Bun, Bruce Law, Derek Kwok, Billy Chan, Bey Logan, el propio director Teddy Chen e incluso Jackie Chan y Lau Kar-Leung (o Liu Chia-Liang) en televisores mientras aparecen películas de ellos dos. Directores, productores, coreógrafos, especialistas o compositores, gran parte de la gente que encumbró el cine de Kung Fu en los setenta y ochenta, lo que hace, como he dicho antes, junto a las coreografías clásicas, un auténtico homenaje al cine de género pero dándole un toque moderno y actual sobresaliente.
A veces es difícil plasmar en una crítica la opinión real de la película, ya que a veces las palabras tienden a encorsetar demasiado las ideas y a no quedar claras las cosas. Por eso me gusta intentar resumir lo explicado de forma más coloquial al final de las críticas, así que, a ello. “Kung Fu Jungle” demuestra que Donnie Yen es todo un genio en lo referente a coordinar y coreografiar la acción, sacando lo mejor de cada actor, como en el combate entre el villano y el personaje interpretado por Fan Siu-Wong, un combate de “espadas”  de puro wuxia pero sin las exageraciones habituales. El perfecto equilibrio entre el cine de Kung Fu de los setenta con el thriller policiaco actual, junto a una dirección potente y un elenco perfecto en sus papeles hacen de ésta película una de las mejores del 2014, un cómic visual que crea o propone un nuevo subgénero dentro del cine hongkonés del que personalmente quiero ver más, una revitalización necesaria y sobre todo un uso perfecto de cables. Bravo por Donnie Yen y el resto del equipo de la película, una demostración de que Donnie tiene mucho que decir aún a los que pensaban que no volvería a rodar una película potente y muy buena de artes marciales tras las malas críticas recibidas a “Special I.D.”, “The Monkey King” o “Iceman 3D”. Es momento de reflexionar respecto a lo que se espera de Donnie, a examinar bien sus últimas películas y saber diferenciar su trabajo técnico del artístico, siendo el primero incriticable y magistral, por mucho que en general la película o películas hayan defraudado a parte del público que sólo busca repetir incesantemente una fórmula de éxito, cosa que si hubiese hecho, también hubiese sido criticado. Es indiscutible que Donnie Yen se está transformando en uno de los mejores directores de acción chinos, tras su mentor Yuen Woo Ping, Corey Yuen o Sammo Hung, pero tiempo al tiempo…


NOTA: 8’75